viernes, marzo 28, 2008

La dentista, otra vez




Luego de dos jornadas de mucho sufrimiento. Tuve que asistir nuevamente al dentista.
La antesala de mi cita al odontologo, da una mezcla de ansiedad y de nervios, pero sobretodo miedo al dolor.
La última que vez que asistí, permanecí más de una hora y los días venideros sufrí un dolor insoportable.

¡ Lo que son las muelas ! ¡Lo que son las encías! Cuanta sensibilidad hay en esta parte del cuerpo. ¿ Por que duele tanto ?. El dolor parte del nervio pegado a la muela hasta el ojo correspondiente del lado de la muela, incluyendo la sien. Esos dolores paralizan y hasta desaniman, solo hay ganas de dormir y dormir.

Creyendo que iba a hacer solamente una revisión, luego de un mes hecho el conducto, la doctora D. me invito en tono amable, pero áspero al banquillo del dentista.
Lo primero que hizo fue prender una luz que me encandilaba, luego tomó "la turbina" (como en la jerga odontológica lo llaman al torno) y entro a romper las paredes de la muela. Yo levanté la mano porque me estaba atragantando con mi saliva, luego de unos segundos me recomendó que me ponga hacia un costado y me otorgó el extractor de saliva.

Volvió a atacar con el torno, y yo seguía con la saliva, aguanté hasta toser. La verdad, a esa altura, se me caían las lágrimas, de la tensión que acumulaba.
La Doctora D. me dijo que me tenía que hacer una Lámpara. Cabe destacar que la lámpara es especie de esmalte que se coloca en el diente dañado. Volviendo al tema de la lámpara, le dije que sí y que para ello tenía que pagar un precio.

La doctora comenzó pinchandome la encía que no tenía el conducto, el pinchazo llegó, a través del dolor, hasta el centro de la cabeza. Aumentaba mi sufrimiento y la alteración fue contagiado a la Doctora D, ya que al querer colocarme el molde se le cayó en mi lengua y yo que hacía un enorme esfuerzo para abrir la boca y relajarme, tuve que soportar el error y la queja de la Doctora D. diciendomé : "Abrí bien la boca, que así no puedo trabajar, y encima tengo que hacer una cosa tras otra".

Asi como fui soportando sus dos dedos en ambos labios, haciendo presión para que abriera más la boca. Además me colocó ácidos, uso el soplete (que limpia la boca), en el cual me mareaba ya que la encía pinchada estaba sensible, uso una matriz para colocar la lampara, empastaba y usa esa matriz. Todo alrededor de media hora, con malos tratos y con mucha incomodidad en las dos partes. En definitiva no congeniamos en los rol de dentista-paciente.

Pero no es el final, me dijo que pronto me tienen que volver a hacer otro conducto en una muela, aún más atrás de la tratada, ya que había una carie enorme.
Sin dudas, no me gusta ir al dentista lo paso mal y siempre término con dolor.

1 comentario:

anita dijo...

me acuerdo de tu miedo al dolor, en algun otro post lo habias dicho.. ando medio perdida, pero por el foro me voy enterando de tus cosas!

sigue dandome vueltas lo de la natacion, cualquier cosa te vuelvo a preguntar/molestar!