miércoles, septiembre 20, 2006

Arthur Rimbaud (1854 - 1891)




















Dedico este a un poeta esceptico, al cual tuvo una vida muy controversial. Un hombre al que el detalle en sus poemas, no poesía un toque romántico común, sino cinismo y auto-referenciación; el describía su vida con respecto a su entorno.
Que, además, se cuestionaba la existencia y su existencia con respecto a los demás. Gustaba de caminar y de pensar mucho. El se atribuye que su tumor en la pierna es por sus largas caminatas diarias entre 15 y 40 kilometros y sus cabalgatas.

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* Saldo

En venta lo que los judíos no vendieron, lo que ni nobleza ni crimen han degustado, lo que ignoran el amor maldito y la probidad infernal de las masas: lo que ni el tiempo ni la ciencia han de conocer:
Las Voces reconstituidas, el despertar fraterno de todas las energías corales y orquestales y sus aplicaciones instantáneas: ¡la ocasión, única, de liberar nuestros sentidos!
¡En venta la anarquía para las masas; la satisfacción irreprimible para los aficionados superiores; la muerte atroz para los fieles y los amantes!
¡En venta las moradas y las migraciones, sports, magias y comforts perfectos, y el ruido, el movimiento y el futuro que forman!
En venta las aplicaciones de cálculo y los saltos de armonía inauditos. Los hallazgos y los términos insospechados, posesión inmediata, impulso insensato e infinito hacia los esplendores invisibles, hacia las delicias insensibles, - y sus secretos enloquecedores para cada vicio - y su alegría aterradora para la multitud
En venta los Cuerpos, las voces, la inmensa opulencia incuestionable, lo que no se venderá jamás. ¡Los vendedores no han terminado el saldo! ¡Los viajantes no han de entregar tan pronto su comisión!

* Fragmento de Mala sangre.

El hastío ha dejado de ser mi amor.
Las cóleras, los libertinajes, la locura -cuyos impulsos y desastres conozco-, todo mi fardo está en el suelo.
Apreciemos sin vértigo la extensión de mi inocencia. Ya no sería capaz de pedir la confortación de un apaleo.
No me creo embarcado para unas bodas, con Jesucristo por suegro.No soy prisionero de mi razón.
He dicho: Dios. Quiero la libertad en la salvación: ¿cómo alcanzarla? Me abandonaron las aficiones frívolas.
Ya no necesito la abnegación ni el amor divino. No echo de menos el siglo de los corazones sensibles.
Cada cual tiene su razón, desprecio y caridad: retengo mi sitio en la cúspide de esta angélica escala de buen sentido.
En cuanto a la felicidad establecida, doméstica o no... no, no puedo. Estoy demasiado disperso, demasiado débil.
La vida florece por el trabajo, vieja verdad: en cuanto a mí, mi vida no es suficientemente pesada, vuela y flota lejos por encima de la acción, ese caro lugar del mundo.¡Cómo me vuelvo solterona, lo que me falta el coraje de amar la muerte!
Si Dios me concediera la calma celeste, aérea, la plegaria, como a los antiguos santos. ¡Los santos! ¡qué fuertes! Los anacoretas, ¡artistas como ya no los hay!¡Farsa continua! Mi inocencia me da ganas de llorar.
La vida es la farsa en la que todos figuramos.

* Sensación

Iré, cuando la tarde cante, azul, en verano,
herido por el trigo, a pisar la pradera;
soñador, sentiré su frescor en mis plantas
y dejaré que el viento me bañe la cabeza.

Sin hablar, sin pensar, iré por los senderos:p
ero el amor sin límites me crecerá en el alma.
Me iré lejos, dichoso, como con una chica, p
or los campos , tan lejos como el gitano vaga.

2 comentarios:

Victor dijo...

Rimbaud murió en el 91 no en el 71. En ese año recién escribió le bateau ivre

percho dijo...

Gracias Victor, me equivoqué en la entrada