viernes, agosto 17, 2007

Sabado, otra vez.













Calle Corrientes, ocho y media de la noche; con el auto de Florencia nos dirijiamós a la Calle Juan Domingo Perón al 1300; insoportable la cantidad de autos que estacionaban a la mitad de la calle, haciendo titilar sus luces, el paso era mucho menor al de caminar.

Llegamos al lugar, cuya fachada exterior, era muy muy antigua, sin duda pasaba fácil el centenario y medio de existenciaç; una placa me dió la razón: 167 años de vida tenía la construcción.

El lugar por dentro, fue como retroceder unos años; las paredes resquebrajadas de la humedad y de la falta de reestructuración, arañas(de luces) enormes y opacadas de tierra. Balcones al estilo teatro de 1800. Paredes que mezclaban colores amarillos apagados y grises.

Cierta gente que acudía al lugar, era fuera de lo normal. Algunos hombres delineados en sus ojos y con peinados raros, vestidos sacos, pañuelos, y zapatillas; mujeres con tacos y blusas brillantes.

Tuvimos que soportar dos bandas soportes; la primera zafaba; la segunda sorprendió, porque nos creíamos que era el grupo principal; hasta que vimos unos personajes vestidos de drugos(vease la naranja mecánica) con una música cuadrada e insoportable.


Casi medianoche y llego el turno de "Juana la Loca", nuestra posición era privilegiada; justo abajo del cantante. El cantante Rodrigo Martin llegó con una mirada corta y desvíada, producto de algunos estupefacientes. El sonido era fuerte y sucio; en la segunda canción mi histeria, hizo que me quedara afónico.
El cantante tenía movimientos poco lúcidos y se equivocaba mucho; solía olvidarse la letra. Balbuceaba frases como : "Cuanto salió Racing?", "Tengamos buen gusto, no escuchemos la mierda de damas gratis"; su emisión era lenta y temblorosa.


El bajista (ex-Turf) y el guitarrista se divertían, hacian la suya sabiendo que el cantante no daba pie con bola. Ellos eran los que se movían y ponían coherencia al sonido.
El cantante se volvío a confundir la letra y cantaba nuevamente la misma canción; la gente y los demás músicos se lo hacían entender, Rodrigo no entendía. La gente le aconsejaba que "Rescatate Rodrigo, no jodás".

La gente atrás bailaba, cantaba; gente adolescente, algunos sacados/as y algunso con cara de niños saltando y disfrutando(me reflejo en estos últimos)


Tocó 17 temas, si tengo que calificarlo fue un recital sin pena ni gloria sonoramente, pero divertido porque escuché y canté canciones que me gustan y está bien, hacía mucho que no los iba a ver.

1 comentario:

merak dijo...

me encantan los conciertos... enhorabuena