viernes, junio 08, 2007

Niebla y correrías



Llegó tarde a mi casa, es de noche, me cambio rápido y salgo volando al Parque Chacabuco, donde me separan un poco más de tres kilometros a la pista.

Comienzo con un cambio de ritmo exigido (una vuelta rápida, una lenta, dos rápidas, una lenta, tres rápidas, una lenta; así recorriendo 30 vueltas de 400 mts, es decir lo repito 3 veces y agrego dos rápidas y una lenta).

La niebla no me deja ver los extremos, el olor a porro al cruzar la curva del lado de la pileta es insoportable, además veo un contraste enorme entre los 4 o 5 que trotamos, con los 3 o 4 que fuman.
La luz es muy tenue, por eso la visión es justa y me gusta ese toque oscuro con el humito generado vaya a saber porque efecto quimico.

Termino de correr, tras un kilometro de calma. Me doy cuenta que me hizo más feliz que haber nadado el dia anterior, donde las vueltas americanas me hacían dar nauseas, desde la nariz hasta las cabeza. Odio las vueltas americanas de espalda, de croll, de mariposa, de pecho, de lo que sea, por suerte el mal humor fue vapuleado con esta actividad, este relajo que significa correr y pesar de cierta rutina y de dar vueltas en una pista, me hizo libre y distensionado. No sé, me parece que el producto puede ser el objetivo y mi objetivo es tener esas sensaciones que disfruto, con miras a no se que, pero que disfruto y listo no pienso justificarme más.

Al otro día, después de otra vuelta larga, muy larga a mi hogar, ya que las vías automovilísticas estaban practicamente colapsada por la gran niebla. Al llegar me siento pesado, es lógico porque la niebla trae aparejada humedad, además un frío irritable, lo cual me hice bloquear la cabeza y como un autómata me dicidí ir a Pza Irlanda e internarme en un viaje de 12 kilometros en total, para remontarme a la visión de gente gris que jadeaba humo haciendo juego con la atmósfera y de ciertos compañeros de correrías en donde charlamos brevemente sobre para que estamos preparados a correr en los próximos días.

La música me abrigó y me marcaba como correr, por suerte mi ramdom Mp3 decidió pasar música tranquila y ninguno de mis temas cliches que me hacen entusiasmar tanto trayendo como colación un ritmo feroz y cansador. Es duro tener los muslos duros, pero gratificante la sensación de relajo y distensión en mi cabeza ya que es un tanto pintorezco correr con niebla.

1 comentario:

merak dijo...

qué risa me ha dado lo del olor " a porro"... y encima te pilla corriendo jajaja
abrazos