jueves, diciembre 07, 2006

Maraton de Mar del Plata





















"La octava se va y ahora voy por la novena carrera", pregonaba el tema "La recta final " del grupo de Rock: Turf. Cuan identificado estaba con ese parrafo de esta canción, ya que fue consumida mi 8va. maratón.

La ciudad elegida para terminar el ciclo de maratones para este año altetico-hedónico : Mar del Plata.
Cuantas veces me albergué aquí para saciar mi stress y sentir paz respirando el mar y cuantos recuerdos bellos y gratos en este lugar!
Los dias previo tuve algo de preocupación con respecto al clima, al calor y a la hidratación provista. A la vez pensaba que también soy de la generación Gatorade, geles y otras yerbas, por ende, me acostumbré a estas exigencias, que supongo corredores de 10 o 15 años atrás no tenían tal beneficio. Igualmente me calcé mi nueva caramañola y le arrojé 3/4 litros de este líquido; además agregué dos barritas y dos geles.

El cielo amenazante de nubes oscuras, con algunos vientos yendo al norte me hicieron tiritar antes de largar. También correr con musculosa, che
A eso de las 8 hs., mientras hablaba amenamente con atletas de SDE, se largó y me sorprendió: el MP3 golpeaba con "La ilusión que me condena", mi ilusión fue correr lo más alegre posible.
Los primeros diez kilometros lo afirmé. La relación era música y paisaje :" El viento sopla y hay que ver hacia donde va, aquella gaviota sobre el mar", mi piel se erizaba al escuchar esos versos.

Mi primer compañero y conocido fue Rolo, del cual compartimos varios kilometros con bastante alegria, creo que entre otros me aguantó soltando frases de cada canción que oía.
En el kilometro 8 empezé a alentar y arengar a los corredores de 10 km( que fueron mayoría) y entendí el esfuerzo que era para ellos correr nada menos que más de 100 cuadras. Traté de trasmitir mi falta de cordura y mi alegría.

Los perros callejeros trataba de seguir el paso y se mareaban de tanta gente que corría y preguntale a un perro sino le gusta correr: para ellos y para nosotros correr es lo mismo que jugar.
Pasando los 10300 mts. quedabamos los que corriamos(es una manera de decir) maratón y media maratón, Pasamos la Perla y el viento soplaba adonde yo iba. Mi ritmo fue conservador y ameno, podia cantar y observar casi sin concentrarme. En el kilometro 13 me pasa mi compañero de viaje Chien, y atiné a decirle: "Mirá que no te voy a dar Gatorade", se río y se alejó paulatinamente. Yo pensé: "Tendrá que esperarme mucho tiempo en la llegada".

A los 15,5 km, aprosximadamente, nos separamos los de 42195 mts. con los de 21097 mts. Aqui los corredores maratonistas se divisiban más y empecé a familiarizarme con ellos, con miradas complices, pulgares hacia arriba, sonrisas y demás gestos que se envolvían en una gran camadería. Me enfoque con un ser que parecía más gringo que yo y llegando al (y él saliendo) en el kilometro 18, me dice: "Vamos vieja", en un tono porteñisimo ; lo que son los prejuicios, jaja.

En el kilometro 18 tomo una naranja y decido llevarla en la mano, a 500 mts. tras de mi está Carlos Villarroel, y le digo : " Ya me vas a pasar", asi iba a suceder 12 km después.
Con Joaquin, viejo conocido, nos dimos gritos de aliento cada vez que pasabamos de contra mano.

Al pasar la media maratón en 1:49:xx, empiezó a sacar cuentas, me quedan : 5 + 6,5 con viento en contra, 6,5 con viento a favor y el resto con viento neutral, sabía que todavía faltaba más tiempo del que realizé. En el km. 23, paro a comer la naranja, que llevé 5 km en la mano, y salgo disparando(es una manera de decir) hasta el 26 km, en el camino lo veo a Javier Frega caminando y le digo que es durisimo el viento(entendí que era una lesión). Camino al 26, senti chuchos de frio, y que bajé de peso ya que la caramañola sedesajustó. Me arrepentí de correr con musculosa. En el 26 tuve el aliento de gente compañera de relatos y de carreras, me fortaleció para arrancar mi tramo de viento a favor.
En el 31(aprox.) caminé y me tomé el gatorade de la caramañola, lo digerí y mentalmente me fortaleció, unas personas igualmente vestidas repartian fuerzas y una bicicleta provista de muchas bebidas, me alcanzaba. Al verme caminar el de la bicicleta exclama: " A este ritmo tenés que ir", señalandome a los mellizos; obedeci 100 mts y después me despegué de ellos.

Aquí las miradas y la complicidad se acentuaron, porque era la fuerza en que nos dabamos sin hablar con cada uno de los corredores. divise a la que iba a ser ganadora: "chiquita pero con una fortaleza enorme", a uno que tenía la pinta del prototipo uruguayo: pelo largo y cara larga, con una gorrita amarilla, puesta graciosamente en su cabeza; a la pantera rosa, a un corredor que más allá de sus problemas motrices, tenia garra y se dio el lujo de dibujar una sonrisa cuando nos cruzamos, en fin, una galeria de personas que permanecerán largo tiempo en mis más maravillosos recuerdos.

Llegando al 33, seguí cantando : el tema "llame yá" que repite "Ya" enumerables veces, del cual no me quede exento de hacerlo también. Del lado contrario veo a Joaquin con ciertos gestos extenuados y me saluda; volviendo veo a un corredor de Quilmes llamado Martín concentradisimo para seguir el ritmo que se habia impuesto.

Kilometro 36: Viento en contra, rafagas más fuertes que la primer parte, alcanzo sorprendentemente a Chien y le doy una barrita de cereal. No quise correr a la par de él.

Rodar era como caminar, entonces caminé y corrí alternadamente: me costaba concentrarme para que el viento no me afectase. La visera gris se me voló dos veces, asi que corrí con ella en la mano.
Un corredor custodiado con dos bicicletas y corriendo con un short que parecía un slip, tuvo que aguantar mi grito de "Luna", para que empiece nuevamente a correr, camine 200 mts. Mi cabeza estaba en la música para ayudarme a despegar. Es por eso que en el km. 40,5 me dije: "a correr"
Al llegar a la última U, empezaba a observar a gente que me daba su aprobación con sus aplausos y aliento, hasta sentí una gran ovación(tal vez la imaginé) y mis últimas palabras al concluir la 8va. maratón, con una gran alegría, fueron: "Gente alrededor buscando emoción", que se plasmó en mi ser al cruzar el disco de llegada.

1 comentario:

ag dijo...

guauuu!!!! que relato!!! imagino lo que debe ser andar los 42km, y más con el viento de ese día, una guachada la verdad, pensar que la gente en Buenos Aires disfrutó un día espectacular por lo que me han dicho!!!

Por más que no corri la de mar del plata me sentí identificada cuando hablaste de los corredores de 10.000 (aunque dejemos claro que yo desde Miramar hice 12.000!!!)

gracias! por tan linda historia, te dejo mis saludos!!!