miércoles, julio 02, 2008

Discriminación y Prejuicio




En el lugar donde trabajo habitan 5 patos y comparten sus vivencias en el contorno de un lago artificial.
Desde del día que ingrese a realizar labores en este establecimiento, comencé a interesarme por su habitat y su comunicación, es por eso que casi todos los mediodias les arrojo migas de pan.
Los patitos se dividen en 4 de la misma especie o raza y otro de una especie distinta.
Desde “el vamos”, estos 4 patos no permiten convivencia con el pato diferente, es por eso que lo dejan solo y no permiten que, “el patito feo”, aprendió a no ser aceptado por los otros patos y por ello recibir la mayor parte de las migas de pan por los humanos, como si fuese un juego.
En este tiempo uno de esos 4 patos, no sé el por qué, rompió los códigos, y es por eso que los otros 3 patos reaccionan violentamente si este patito quiere juntarse nuevamente con los otros tres patos, es por eso que intenta innumerable veces acercarse y volver a ser del grupo de los patos de la misma especie, pero una y otra vez es agredido por los otros tres.
Ahora pregunto: ¿Quien sufre más? ¿El pato que ya aceptó que nunca perteneció ni pertenecerá al grupo de patos? O ¿El que fue parte y ya no es aceptado, a pesar de sus deseos de volver al grupo? La respuesta es mucho más que obvia. El “patito feo” yace mucho más tranquilo que el pato que dejo de pertenecer y se siente marginado pero con esperanza de volver.
Si me pongo a reflexionar ambos roles, los dos coinciden en que son discriminados, pero con distintas sensaciones.

Realizando un paralelismo con el ser humano, que también es de origen animal y navega en las aguas de niveles de tolerancia e intolerancia, como el ejemplo de los patos.
La palabra discriminar es tomada por el hombre como algo malo, como una acción hasta delictiva, y la misma proviene de seleccionar. Discriminar, discriminan todos, porque existe el ego y para desarrollarlo y fortalecerlo, a veces discriminamos.

El encasillamiento y las generalidades hacen que el hombre le ponga identidad a las cosas. Tomando por cosas a los grupos de pertenencia, ya sean por raza, religión, gustos musicales, modas, tratamientos, etc.
Es una paradoja cuando los seres humanos condenan a la discriminación y a la vez encasillan al genero ( mujer u hombre), a las religiones ( católica, judía, etc), a las elecciones sexuales, a las razas, a la actividad realizada, al éxito o fracaso obtenido según determinados reglamentos o pautas, a las clases sociales, a la edad, etc.

Hay que ser conciente de que los contextos culturales hacen al hombre. Englobar a una nacionalidad, como una identidad trae muchas equivocaciones. El juzgar al argentino de determinada manera, es una gran falencia e ignorancia.

Pero con todos estos encasillamientos, el prejuicio está y si uno ve a un Boliviano cree que es un delincuente, a un judío como un garca, a un politico como un corrupto, un músico un drogadicto y así sucesivamente
El prejuicio forma parte de la neurosis de la ciudad y sirve como para alertar al hombre o mujer de ciertos clichés, pero también puede cerrar diferentes maneras de pensar.
Lo bueno, al menos para mi, es que esta persona salga de los clichés establecidos y eso me suele sorprender.

Lo decepcionante, al menos para mi, es que cuando el ser humano toma cierta identidad de estos clichés mencionados y sigue una a una las características establecidas para ese grupo de pertenencia y se convierta en un ser predecible y sumiso al grupo, por ejemplo un hincha de algún club de fútbol o cualquier fanatismo.

1 comentario:

Jekka dijo...

Gracias noble caballero...
ojala las palabras no nos saturen...
cuidate... y visita de ves en cuando ese espacio de locura...