sábado, febrero 21, 2015

Cuando la vida te pasa por encima














Cuando la vida me excede y todo lo que hay alrededor, incluso en mi interior, es nefasto, se hace muy díficil seguir.   Las reiteradas ganas de dormir, la somnolencia hace que esté incapacitado a resolver los problemas, y me halle envuelto en una manta llamada "Miedo". 

Luego de una entrevista a un centro psiquiátrico, porque mi hermano quiere mudarse a un lugar más cerca, conté la historia de la vida familiar. Sin dudas que, en el resumen fue patética. La separación de mis padres por su constante violencia, el brote de hebefrenia de mi hermano luego de este acaecimiento, los intentos de suicidio de mi madre, los embistes entre mi padre y mi hermano cuando vivamos juntos y el callejeo de él, la internación de mi madre, el fallecimiento, los hoteles de mi hermano y que lo echaban de todos, las internaciones de mi hermano, el fallecimiento de mi padre.

Y acaso mi vida es buena? No, por mi rebeldía, por ser fugitivo a los problemas de otros, y de los mios propios, por no estar a la altura de nada, de no hacerme cargo, por no saber, por no aprender, por pánico, por fobia; mi resentimiento para aquellos que, aparentan o tienen, una vida normal y me dan consejos sin que se los pida, porque soy débil y vulnerable. Mi apatía al trabajo formal, mi falta de entusiasmo, mis limitaciones económicas del presente, mis faltas de proyectos en un sistema, al que creo rebelarme, pero estoy metido de pies a cabeza, sin tener armas para salir o para entrar en él con proyección de una vida más tranquila.  

"La vida es una", "la vida es un carnaval"; es fácil decirlo para bailar, para cambiar el auto, para tener el último celular, para garchar minas diferentes, para comerse un asado con vino, mientras se habla de guita o mal de la gente que se creen superior. 

Mis sensaciones son malas, me siento mal, pero puedo estar peor, claro que sí, al tener que involucrarme con gente, por obligación, unas 8 horas. La ventaja de hoy, que no lo hago, la desventaja es que mi capricho no se cumple y no tengo la suficiente inteligencia para hacerlo.
Además, hoy día, los empleos me pueden discriminar por viejo e incapacitado, además de mi apariencia que parece aún más senil. 

Los problemas me exceden, tengo que viajar a un pais donde la gente se maravilla por el consumo y cree que al ver grandes construcciones arquitectónicas, luces, autos y mercancías para comprar, está buenísimo y es ideal. Ya quedé, no puedo fallar, pero cero entusiasmo de hacerlo, lo que me alivia lo tengo en mi barrio. Además el tramiterío burocrático me causa mucha apatía y amargura, el ser dócil a que "por favor me dejan entrar?" no me identifica. 

Gente tiene sueños, yo no puedo a ayudar a concretar los sueños de otros, porque en mi ego, en lo terrenal, no cumplo los míos, o los cumplo de a ratitos, que al fin y al cabo son aparentes, como la vida en sí, aunque el que manda es el sistema con valores y disvalores, y yo estoy en el segundo grupo.

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