martes, febrero 06, 2007

POSTA ATLETICA 12 x 42 km. CRUCE LOS ANDES - ETAPA UNO





El viernes dos de febrero, me levanto a las 8 de la mañana, dejando atrás un comienzo de febrero realmente con muchos nervios, porque viví un viaje de aproximadamente 510 km. en 16 horas, con aduanas, con precipicios, con altura, con gente cuyo entusiasmo me irritó hasta al hartazgo y con muchisimo mal humor me acosté en un gran salón que forma parte de un Liceo para señoritas, en camas que dejaban mucho que desear pero lo peor de todo fue la luz y las voces que tuve que soportar hasta las 2 de la mañana.

Volviendo al último hábil, a las 18 horas yo estuve vestido de verde parado en la linea de meta, esperando ser parte de la inaguración de la posta atletica del 2007. Hablaron tres personalidades que forman parte de la politica que nos apaña y luego unos chicos danzaron al ritmo de "La Cueca", típico y tradicional baile de Chile.
La escenografía nos mostraba un pintorezco faro y más allá el celeste mar con algunas montañas que forman parte de la Ciudad de Coquimbo; mientras tanto yo seguía esperando en La Serena, Chile.

A las 18:30, largamos los diez corredores de la mano. Los rápidos despegaron y yo me quedé corriendo y hablando con el atleta brasilero, Giovanni, gran simpatía y alegría me demostró los 5 kilometros de charla. Luego del primer puesto de hidratación me coloqué los auriculares, y se escuchó el primer tema de Estelares : "Verde Esperanza".


La verdad no me sentí bien al ritmo del brasilero, y luego se agregaron al pelotón un señor de La Plata y el uruguayo. Al no resistir y por unas molestias gastorinstetinales que no fueron evacuadas antes, quedé noveno cómodo.


Los primeros 15 kilometros corrimos con sol, hasta que se escondió, y una brisa fria empezó a sucumbir en mi cuerpo y en mi ser; hasta este kilometro el camino desvaria con subidas y bajadas.
En los puestos caminaba unos pasos para tomar la hidratación provista(si es que lo habia dispuesto así) y el agua otorgada por la organización.
En el kilometro 20 fue el más bajo que tuve, la verdad no pude creerlo, pero me sentí sin fuerzas, el gatorade algo ayudó, y alguna estrategia de ingerir liquido cada tres kilometros, llevando la botella de agua en la mano.


Después del gel del 25 me acomodé un poco; a esta altura la ruta era màs o menos llana.

Quedan 17 km y me siento un poco mejor, decidi mantener el ritmo y parar cuando fuera necesario.

Pasando el kilometro 30 los diviso al Uruguayo y al brasilero y los alcanzó, pero cuando suena "Nos vacian la casa " tema que manda un grito que yo mismo reproducí, se me cae la riñonera y todo lo que tenia adentro, por ende paré un par de minutos para encontrar y volver a meter lo que tenia dentro, porque la oscuridad de la noche me impidió ver; está parada me trajo un poco de frío, oriné y empezé a correr, sin divisar a estos dos corredores.
Recien en el kilometro 33, ayudado por los temas : "Siempre esperando" y "Pasos al costado", pasó al brasilero que venía machucado.


Un par de kilometros más, bajo el tema "La razón que te demora", que me dio la emoción de la carrera y me hizo acelerar el ritmo, dejé atrás al uruguayo, pero corriendo dos kilometros con él y a mi ritmo. El uruguayo Edward, me dio a entender lo despelotado que soy para correr: la forma de hacerlo y el número que lo tuve mal puesto; mientras tanto yo volé mentalmente señalando montañas, cuando la canción de La Renga: "Corrás adonde corras" y observando montañas con un decorado de luna y estrellas, que daban brillo a mis ojos y a mi mente.

El 39 se hizo desear más de un kilometro, fue causa de una desconcertación y de incertidumbre junto a la real oscuridad que hubo en ese momento.


Las subidas quemaban las piernas, pero no la mente, la verdad no tuve un cansancio grande a esta altura, solo esperaba encontrar el 39 como referencia.
Al pasarlo, le digo al puestero que me dio el agua: "En cualquier lado está el puesto", camino un poco para digerir el agua y tres temas me hicieron trotar un poco más "loco un poco" y "magia blanca", "De la Hoya" culminando con una bajada impresionante, y un poco euforico, donde casi me atropella un camión, ya que no me pude frenar de los saltos que daba como un loco.


La verdad, me estoy acostumbrando a correr maratones, porque no sentí nauseas y al contrario me sentí bien a tal punto que la segunda mitad creo que me dio mejor que la primera, y no terminé con un cansancio extenuante.



Lo que si, pretendo seguir corriendolas de esta forma: a ritmo irregular y con música, ya que me da una gran alegría realizarlo de esa forma.

1 comentario:

ag dijo...

te felicito o no te felicito???!!! porque por momentos te leo desilusionado, o es mi impresión... o...o..

bueno, yo te felicito! que hay que bancarse 42 km (esta que numero de carrera de esta distancia sería?)

te dejo un beso!!