martes, marzo 19, 2013

Estafado por Matrix Soul Production S.A.











Hace un poco más de dos años, un usuario de psicofxp.com necesitaba un emprendedor, necesitaba inversores para hacer un estudio de música online.  Yo que toco, muy mal, la guitarra, pero con la idea de usar un estudio y tener amigos de ese “palo”, le recomendé un sitio de emprendedores, en la url empresores.com.  El sujeto trascribió su idea y tuvo apoyo. En principio, nos chateabamos, por horas, las ideas que originaba este “loco lindo”, era una catarata de oportunidades a futuro.  Mi entusiasmo, fue como el amor, ciego.

Luego la idea tomo otro color,  visitamos, con otros potenciales socios, locales para sala de ensayo y estudio. La idea del studio online, se extendió a Sala de Ensayo

Consiguió, finalmente el local, el negocio no funcionaba, pero contaba con más de 50 socios que pagaron el paquete accionario. Las obras, en el nuevo local, no resultaron lo esperado, tal es así, que no acustisaba, no aislaba; los vecinos se quejaban por el ruido.  El primer ruido resultó con el constructor.  Luis Liang el ideólogo se unió con Franco Condina para dirigir y ponerle forma al proyecto, y un grupo de socios de “confianza”  integramos una comitiva para darle el visto bueno a las ideas de Liang.  Acá cometí un error, por mi seriedad de comprometerme, cuando pagué la acción a 2 dólares, pudiendo venderla de 5 a 10 veces su valor y haber hecho el negocio de mi vida, pero no soy ávido , o mejor dicho soy un grelún y confiado. 

En este punto, la gente, compraba la acción a un valor de 20 dólares. Las reuniones eran más continuas, y surgieron proyectos de franquicias, de posicionarse en el mercado, y de hecho lo consiguió. Ya que prensa trajo a Zeta Bossio, a Petinato, a Mestre, y otros artistas. Las bandas copaban Lambaré. Pero Liang seguía pensando un paso más allá, por eso contrataba más personal o realizaba más gastos que ingresos, además de las deudas conllevadas. He puesto dinero, porque seguí creyendo y además porque la comisión contagiaba su entusiasmo.
 
Luis Liang era muy hábil para convencer a la gente para apostar, ya que le daba reconocimiento por cualquier minuscencia.
Realizo, más adelante, una gran reunión en el local de Acatraz, donde concurrieron unos 200 invitados, con artistas tocando y gente de discográficas y Sadaic.  Pero la deuda siempre estuvo.  
A fin de año, contrato un pichón de garca, de nombre Kevin Berot, con la excusa de modificaciones al reglamento de la Comisión Nacional de Valores, de ingresar en la bolsa Argentina. Para mí no era buena, ya que el verso hacía agujeros por todos lados (no había balances y todos dibujados).  Desde aquí, tuvimos reuniones con Berot y el Chino, y era sólo para pedir plata, además de que sí ponías guita, tenías más ponderación en la re-capitalización de la empresa, agregando la campaña de defenestración de la gente que estaba en contra de ellos, en pos de mejor negocio, pero la soberbia era más fuerte. 
Aquí, realizo mea culpa, una empresa de casi 4 millones de dólares, con una facturación que no llegaba a 100.000 pesos y con deudas de 1 millón de pesos, era difícil de cambiar, lo que sucede, Liang ni Condina, jamás, viraron el rumbo.

La segunda semana de marzo, Liang dejó a cargo a un testaferro, Facundo Martinez(amigo de Kevin Berot), para que se quede con el usufructo de los locales, y el huía a Paraguay, pero socios, mediante contactos, supieron de esto y lo detuvieron en Concordia y más tarde lo demoraron en Misiones.  Por otro lado, los socios querían hacer un inventario del local de Lambaré, con patrulleros y todo, pero no nos dejaron entrar. 

Casi un millón de pesos en deudas, y casi de 2 millones de pesos en acciones repartidas por socios en muchos lugares del mundo.  Ni Luis Liang, ni Franco Condina ni Kevin Berot, presuntamente, no la tendrán fácil.

martes, marzo 12, 2013

Recorriendo las Aguas Abiertas San Pedro 2013

 



















Nuevamente, me alisté a participar en la carrera de Aguas en San Pedro.  Con tres organizaciones distintas: Club de Pescadores, Lecot, y está vez Club Naútico San Pedro, participo, a modo de colorario de la temporada de pileta, donde las dimensiones no son más que 25 metros, ahora, a modo de cambio, fueron unos 8 kilómetros y poco.

El domingo comenzó tormentoso, me levanté a las siete de la manaña y le dije a Fabiana que no íbamos por el clima, pero, para no perder el dinero de la prueba, llamé por teléfono y nos confirmaron que se hacía. Por ello, desayunamos rápido, agarramos el auto y fuimos a San Pedro.  Llegamos bien, y el día estaba nublado, a pesar de la lluvia en la ruta.

Luego de anotarme y de comer algo,  pasar por la charla técnica,  al poco tiempo nos trasladaron unos 8 kilómetro y medio para el norte, todos con poca ropa.  Nos tiramos en un canal, que daba al río, hicimos una improvisada entrada en calor, y sorpresivamente comenzó la carrera. Los participantes salieron rápidamente, yo los dejé pasar, y acá comenzaron mis malos pensamientos, seguido por minis ataques de pánicos.  Las gafas empañadas, gente, que acompañaba a otros nadores, los de la balsa; todos me preguntaban si estaba bien.  Un señor que se puso nervioso y me dijo: “Pasá flaco”.   Me sentí nervioso, resignado, con ganas de abandonar, no podía enfrentar a la gente, me tornaba tenso, no pude, inmediatamente,  sostener un  ritmo, por eso paraba con pocas brazadas.  Mis cuestiones fueron: “¿Para qué vine?”, “No tengo el nivel para llegar”, que los entrenamientos, que mi capacidad física, “¿Por qué no me anoté en la de 3 km?”.

Luego de unos minutos logré calmarme, me acomodé y jugué con las brazadas, ya no había mucha gente alrededor, supongo que estaba entre los últimos (para mi filosofía física no me importa), tal es así, que la estrategia lúdica fue, por ejemplo, 1 ciclo de dos, alternado con otro de 4, así, repetirlo 5 veces, luego 10 ciclos de 3 brazadas, y luego incrementaba  o decrementaba la serie, me la pasé contando, mientras miraba las adyacencias del Río Paraná: Algunos animales, muelles, pescadores, las canoas, las lanchas, las ramas, el verde. Ya estaba tranquilo y a gusto, mi cabeza mostraba señales de distensión.   La calma comenzó a ser disfrutable, el diálogo interno fue alentador y de un alivio extraordinario.  Sin duda, el peso de la vida se aligeraba, por consecuente, solidificaba mi fundamentación de haber asistido.  Faltaban los violines, jaja. 

Pasé el buque de guerra y creí que ya terminaba, pero no, todavía faltaba 1 kilómetro y medio más, para entrar en un zigzag a una laguna, donde el agua estaba más fría y arribé a la meta un tanto mareado y cansado, ya que me tomó 1 hora y 38 minutos.  Una carrera iniciada con desesperación,  luego expirementando un escenario Zen (viste que está de moda lo espiritual ?), y culminando cansado, con frío, mareado pero muy satisfecho de coronar mi temporada natatoria.