"llevar un registro de la cantidad de mujeres que me acosté, donde indico: cuantas veces me acosté, cuanto tarde (en días de verla), en donde la conocí, y como me sentí (del 1 al 10) cuando realizamos el acto."
Viniendo de la entrada http://percho.blogspot.com.ar/2013/01/estadisticas-inutiles.html , supongo que hay más estadísticas inútiles, como por ejemplo los días que trabajo o no, los días que hago actividad física o no, y detallo los siguientes apartados:
Ponderación de los días
Desde el año 1990, exceptuando los periodos de 1997 y 1998, todos los días, califico al día como, bueno, normal o malo. Es como medir el termómetro de cada año, los días de la semana, los meses, entre otros cálculos. Otorgo 2 puntos al día bueno, 1 al día normal y 0 al día malo.
El año 1999 fue el mejor año que transité, el 2001 el peor desde 1990 a 2012.
El mejor mes es Enero y el peor Abril.
El mejor día de la semana es el Domingo (por mucho) y el peor el Lunes (es la resaca del domingo y del fin de semana).
Promedio de Carreras
Llevo un registro de todas las carreras pedestres que corrí, así como el promedio del paso que tengo, que es 5’02’’, los kilómetros recorridos en carreras 2556,6 kilómetros. Como dato, poseo 25 maratones completas, 8 de 50 kilómetros y 2 de 100 kilómetros. Registro, además las fechas y los lugares donde rodé.
Temas musicales
Desde 1998 al 2011, todos los días de mi vida, aunque sea de manera retroactiva, ingresaba en una planilla, 3 temas musicales que elegía en ese día, luego los discriminaba por gusto, por ende, el que más me gustaba le asignaba 3, y el último de los elegidos, sólo un punto. Registraba por tabla de posiciones los temas del mes y del año, por ejemplo, éste el listado de los temas de cada año:
1998 – Amiga Mia – Alejandro Sanz
1999 – Avanti Morocha – Caballeros
2000 – Spagheti del Rock – Divididos
2001 – Luz de Marfil – Los Piojos
2002 – Color Esperanza – Diego Torres
2003 – Garganta profundo – Los Pericos
2004 – Esta saliendo el sol – Intoxicados
2005 – No tengo ganas – Intoxicados
2006 – Pasos al costado – Turf
2007 – Cansado de ser – El Bordo
2008 – Bastará – Los Cafres
2009 – Tan Lejos – No te va a gustar
2010 – Fashion revolución – Violadores
2011 – Palido y oscuro – Cadena Perpetua
Mujeres
Por último, y esto es más inmoral y fuera de la ética social es, llevar un registro de la cantidad de mujeres que me acosté, donde indico: cuantas veces me acosté, cuanto tarde (en días de verla), en donde la conocí, y como me sentí (del 1 al 10) cuando realizamos el acto. Realmente fue un privilegio hacerlo, esta estadística excluye a las prostitutas que pagué por el servicio, que de hecho fueron muy pocas, además de no disfrutar este tipo de negocio (prefiero masturbarme)
Como datos concretos, más del 60% sólo me acosté una vez, y poco más del 20% más de 3 veces estuvimos revolcándonos. El promedio de “como” me sentí con la mujer, en el acto, fue de 6,38 sobre 10.
miércoles, abril 24, 2013
miércoles, abril 17, 2013
Maratón a Pampa Traviesa: La 25
"...realizando una retrospectiva de parte de lo que había corrido, recordé al que compartía el desayuno en la terminal de La Pampa y hablábamos de las carreras pasadas, de los cruces, de la gente que conocí, y de las alegrías. Una emoción asociada a la melancolía, tal vez rídicula, pero me permite ser feliz en pleno ruedo."
Recuerdo un tema llamado “Solo voy” de la 25, y toda la energía que me dio para mi primer cruce Los Andes, asociando, al conjunto de Rock, la 25, con está Maratón.
Con sueño previo de vigilia, es decir, con ansia de despertarme, ya que lo hice antes de que sonara mi despertador, amanecí frío, sumando la desesperación de que se mojó la ropa de correr: la remera y el pantalón; a pesar de eso, logré salvar sólo la remera y tuve que ponerme un short más incómodo para el evento.
El cuartito del desayuno no abrían, me desesperaba porque no quería experimentar problemas digestivos por causa del frío y alimentación, por eso comí en la habitación una banana y 4 Frutigram. Después charlé con Gustavito Rigassio y amigos, como consecuencia me cambió un poco el ánimo. Antes de largar lo encuentro a Bohemio y charlamos por lo que vendrá. Yo tenía de incentivo que corrí el jueves, 17 km a 4’58’’, dejando en el olvido, a mi abandono del último fondo de 16 km del pasado domingo (donde iban a ser 22, pero me mareé).
¡Llego la carrera! llego el futuro, y justamente mi primer tema fue de Los Redondos: “Todo un palo”. El primer kilómetro me junté en un pelotón con Dany, Ruben y Gustavo (tres compañeros), pero el frío me incentivó a cometer el cambio de ritmo. Mi meta era correr por sensaciones, y eso, sin dudas, es un arma de doble filo, pero imperó el optimismo. En la Laguna comencé a bromear sobre las chicas que cantaban en la cruz, sobre las que corrían con nombre, y demás. Sentía que, aquí, muchos me pasaban y ya me encontraba cómodo.
Con paradas obligadas (por mi) para tomar la botella, es decir, 10 pasos, trotecito y a seguir como estábamos antes, la carrera y la música me sentía cómodo. Corrí con Gustavo unos 3 kilometros y hablamos de lo que escuchamos cada uno, hasta que yo lo dejé porque pasaba algo más punch.
Pasé el 21,1 a 5’03’’, estos tiempos eran demasiado rígidos, según los registros de pasadas que llevo. Yo soy un tipo lento, que no tiene mucho margén para picar, de hecho las pasadas de mil, con toda la furia me dan 4’30’’ (sólo experimenté de a 8 o de 10) y las de 3 mil, no pude bajar los 14 (4’40’’), y 4 semanas antes mis fondos eran de 5’30’’ el km. Me preocupó la soledad y la rapidez espontanea, y hete aquí que el viento de la laguna, desde el kilómetro 23 al 25, me llevó a pensar negativo, además de tener rastros de presión baja. Las ganas de parar y descansar fueron matizadas ensayando un ritmo más lento. En el 26 llegó el tema “Corre” de La Franela, y fue mi primera emoción, realizando una retrospectiva de parte de lo que había corrido, recordé al que compartía el desayuno en la terminal de La Pampa y hablábamos de las carreras pasadas, de los cruces, de la gente que conocí, y de las alegrías. Una emoción asociada a la melancolía, tal vez rídicula, pero me permite ser feliz en pleno ruedo.
Del 27 al 33 el ritmo se aceleró, jugué a tomarme el tiempo y casi todos menos de 5’ el km, “Hacer un puente” de La Franela y “Afuera llueve” de Sponsors me llevó a gritar cuan loco que soy. Pasaba gente.
Aclaro que la carrera la dividí en Largada más laguna, primera recta ida y vuelta de 3 km cada una, segunda recta ida y vuelta de, más o menos lo mismo y etapa final (así dos vueltas).
La segunda recta ida y vuelta se me hizo un tanto difícil, la ventaja es que no estaba destruido, pero no podía sostener el ritmo de antes, sí me daba algunos segundos para caminar.
En la ida, al sol lo sentí insoportable. El hecho de saludar a los que iban, o venían, me renovaba, un poco, las fuerzas. El avituallamiento de la carrera era sólo agua, y en la segunda vuelta, en los kilometros 25, 30 y 36, Gatorade, en los últimos casos tomaba doble ración, aprovechando la ochava. La ingestión era serena y caminando.
En el 27, 33 y 39 paré para las pasas y el maní, fui medio tonto en traer una bolsa de plástico que se me complicaba abrirla, pero fue para bromear con la gente.
En el 40 me sentí algo mareado, caminé unos pasos, la gente me alentaba para que siga, pero precisaba eructar primero, los otros dos kilómetros fueron apuntados a la meta, y no al disfrute, como los anteriores. Llegué festejando, porque hice las cosas bien, y tuve fuerza para culminar otra Maratón.
Como premio una coca, unas papas y una linda charla con los que iban llegando o llegaron.
Como conclusión, yo que soy de los que el tiempo final no le importa, sino las sensaciones, y concluyo que, es igual a una borrachera. Comienzo a beber con cierta reticencia, luego te acostumbras y te relajas, ingieres con más confianza, más adelante te sientes distendido y alegre; pero después de la euforia, arriba la resaca, y en el caso de te esta maratón, una gripe molesta.
Cuando tomas y corres (una maratòn, en lo que a mi respecta) es como más te gusta ser, pero tengo que bancar las consecuencias. Igualmente brindo por ello, ja.
martes, marzo 12, 2013
Recorriendo las Aguas Abiertas San Pedro 2013
Nuevamente, me alisté a participar en la carrera de Aguas en
San Pedro. Con tres organizaciones
distintas: Club de Pescadores, Lecot, y está vez Club Naútico San Pedro,
participo, a modo de colorario de la temporada de pileta, donde las dimensiones
no son más que 25 metros, ahora, a modo de cambio, fueron unos 8 kilómetros y
poco.
El domingo comenzó tormentoso, me levanté a las siete de la
manaña y le dije a Fabiana que no íbamos por el clima, pero, para no perder el
dinero de la prueba, llamé por teléfono y nos confirmaron que se hacía. Por
ello, desayunamos rápido, agarramos el auto y fuimos a San Pedro. Llegamos bien, y el día estaba nublado, a
pesar de la lluvia en la ruta.
Luego de anotarme y de comer algo, pasar por la charla
técnica, al poco tiempo nos trasladaron unos 8 kilómetro y medio para el
norte, todos con poca ropa. Nos tiramos
en un canal, que daba al río, hicimos una improvisada entrada en calor, y
sorpresivamente comenzó la carrera. Los participantes salieron rápidamente, yo
los dejé pasar, y acá comenzaron mis malos pensamientos, seguido por minis
ataques de pánicos. Las gafas empañadas,
gente, que acompañaba a otros nadores, los de la balsa; todos me preguntaban si
estaba bien. Un señor que se puso
nervioso y me dijo: “Pasá flaco”. Me
sentí nervioso, resignado, con ganas de abandonar, no podía enfrentar a la gente, me tornaba tenso, no pude, inmediatamente, sostener un ritmo, por eso paraba con pocas brazadas. Mis cuestiones fueron: “¿Para qué vine?”, “No
tengo el nivel para llegar”, que los entrenamientos, que mi capacidad física,
“¿Por qué no me anoté en la de 3 km?”.
Luego de unos minutos logré calmarme, me acomodé y jugué con las
brazadas, ya no había mucha gente alrededor, supongo que estaba entre los
últimos (para mi filosofía física no me importa), tal es así, que la estrategia
lúdica fue, por ejemplo, 1 ciclo de dos, alternado con otro de 4, así,
repetirlo 5 veces, luego 10 ciclos de 3 brazadas, y luego incrementaba o decrementaba la serie, me la pasé contando,
mientras miraba las adyacencias del Río Paraná: Algunos animales, muelles,
pescadores, las canoas, las lanchas, las ramas, el verde. Ya estaba tranquilo y
a gusto, mi cabeza mostraba señales de distensión. La
calma comenzó a ser disfrutable, el diálogo interno fue alentador y de un
alivio extraordinario. Sin duda, el peso
de la vida se aligeraba, por consecuente, solidificaba mi fundamentación de
haber asistido. Faltaban los violines,
jaja.
Pasé el buque de guerra y creí que ya terminaba, pero no, todavía
faltaba 1 kilómetro y medio más, para entrar en un zigzag a una laguna, donde
el agua estaba más fría y arribé a la meta un tanto mareado y cansado, ya que
me tomó 1 hora y 38 minutos. Una carrera iniciada con desesperación, luego expirementando un escenario Zen (viste que está de moda lo espiritual ?), y
culminando cansado, con frío, mareado pero muy satisfecho de coronar mi
temporada natatoria.
miércoles, febrero 06, 2013
Cuando sea Grande
Una vez más, la canción de “El Cuarteto de Nos” volvió a
activarme para escribir una entrada en el blog.
La propuesta surge de la pregunta que, me realizan, en entrevistas de la
talla “¿Cómo te ves en 5 años?”, es similar a cuestionar “¿Qué querés ser
cuando sea grande”.
Yo todavía no soy grande mentalmente, físicamente me estoy
degradando, hasta rozando, por mi incapacidad y futilidad, la obsolescencia
para servir el prójimo, para que este me entregue su dádiva. Cuando era infante tuve la fantasía de ser:
doctor, veterinario, jugador de fútbol, cantante, actor. Al estar acorralado, tuve que realizar el
camino más largo, no en tiempo, sino en sacrificio, pero el más fácil: ir a la
facultad y adoctrinarme en algo que tenga una buena paga.
La buena paga, hasta el mismísimo título y mi tolerancia
claudicaron. Hoy soy grande, pero no lo
soy. Sin fundamentos, incierto, equivocándome
en un camino inestable y cero en relaciones.
Todos son chicos, todos necesitan la aprobación de lo
externo, por más que sean líderes o emprendedores, la imagen de los padres se
transmuta.
Hoy, cuando sea grande no quiero sacrificarme más de lo que
disfruto, me encantaría que mi ambiente de menesteres sea un lugar agradable,
estimulante y flexible; ya que se usa mucha tiempo en esos lugares. Quiero reirme, divertirme y dejar la
solemnidad de lado. En definitiva, cuando sea grande, quiero volver a ser
chico.
Transcribo ésta muy buena letra de Roberto Musso.
No quiero quejarme de oreja en oreja
Fijarme si quien me aventaja se aleja
Negar el reflejo que dejo en mi espejo
Ni alojar el rencor entre ceja y ceja
No quiero guardar tantos secretos
Ni estar enfrentado en un cuadro grotesco
Como los Montesco y los Capuleto
No quiero a tu edad quedar obsoleto
Ni perder el vigor ni decir sin rigor
Que todo tiempo pasado siempre fue mejor
Ni llegar a mi casa ofuscado y molesto
No quiero estar cansado de llevarme puesto
Y aunque esta verdad pueda doler,
tengo que decirlo, sin complacer
Pero si ofendo, pido perdón
Cuando sea grande, no quiero ser como vos
No quiero cometer tus mismos errores
Ni creer que todos son estafadores
No quiero manejar tus mismos valores
Ni que cada día sea igual a los anteriores
No quiero no poder controlar mis enojos
Ni cargar esa tristeza en los ojos
Mojados y rojos, ajados y flojos
No quiero resignarme a ser mis despojos
Ni echar con vehemencia la culpa a los demás
de lo que es mi incumbencia y responsabilidad
Ni que me de por probar en alguna idiotez
lo que no pude hacer cuando tuve 23
Y aunque esta verdad pueda doler,
tengo que decirlo, sin complacer
Pero si ofendo, pido perdón
Cuando sea grande, no quiero ser como vos
No quiero que ya nada me provoque placer Ni que cuando el dolor me toque odie el ayer
Ni mirar fotos viejas y ponerme a llorar
O que nombren a alguien y empezar a temblar.
No quiero llevar esa vida mal trecha
con sospechas de dolo y la ilusión desecha
Ni lanzar pestes creyéndome Apolo
Ni que me molesten, una fecha estar solo.
Y aunque esto se preste a mal interpretar
No quiero que crean que es solo por criticar.
Y espero que tan solo sea una declaración
Porque ni yo se si quiero que quieras ser como yo
Y aunque esta verdad pueda doler,
tengo que decirlo, sin complacer.
Pero si ofendo, pido perdón.
Cuando sea grande, no quiero ser como vos
Y aunque esta verdad pueda doler,
tengo que decirlo, sin complacer.
Pero si ofendo, pido perdón.
Cuando sea grande...
martes, enero 29, 2013
Estadísticas inútiles - Parte 1
Mi vida no es cierta, ni profunda, sé hacer, por repetición,
tres o cuatro cosas, y me cuesta enormemente aprender otras. Cuando le agarro la mano a un método, le doy
varias veces, hasta encontrar un techo, luego me quedo a vivir en el mismo,
como estimulado.
Con las estadísticas inútiles, que voy a detallar más
adelante, lo mismo, creo que comencé a los 8 o 9 años, y no hay mucha
diferencia con las que realizo ahora, todas se basan en tabla de posiciones
similares a campeonatos de fútbol. Tal
vez, agrego algunos parámetros, pero todo se compara con uno y otro.
Desde muy chico me apasionaba el estado de un equipo de
fútbol en su tabla de posiciones y de descenso, sacaba promedios, especulaba
con que algún grande se iba, y además jugaba un torneo similar con 20 equipos a
un juego llamado canchitas. ¡Que feliz
me hizo este juego! (Lo describo en http://percho.blogspot.com.ar/2008/03/las-canchitas.html
).
Campeonato de los recursos de los países.
En mi hogar contaban con una enciclopedia donde, casi todos
los países tenían un cuadro donde se cuantificaba: la población, la dimensión,
la densidad de población, habitantes de su capital, cantidad de ganado porcino,
de bobino, pesca, entre otros parámetros.
Yo elegía 8 características, realizaba las eliminatorias por cada
continente, luego el mundial de países. Cuando ya sabía, elegía otras variantes y
otras formas de competencias. Me
entretenía mucho con esto y Argentina siempre jugaba los mundiales. Obviamente que el campeonato lo ganaba
Estados Unidos, URRSS o China.
Apariciones de personajes
Me gustaba leer la Condorito, el Hombre Araña o cualquier
obra de teatro, tipo las de Laferrere o Moliere, entre otras. Además de leerla, hacía un recuento de cuantas
veces aparecía un personaje en la revista Condorito (por ejemplo en cuantos
chistes aparece Huevo Duro) y realizaba una tabla de posiciones por revista y
otra global. Con respecto a las piezas
teatrales, procedía al recuento de cuantas veces hablaban los interpretes de
las obras.
Fútbol Argentino.
Además de especular con lo que sucederá con los promedios
reales del fútbol Argentino, se me ocurrió hacer un campeonato donde se sumen
los puntos de primera y tercera división. En el caso de los cordobeses, a no
contar con tercera, multiplicaba por dos el resultado, es decir si perdía tenía
0 puntos, si ganaba 4 puntos.
Entonces, llegaba del colegio los lunes, tomaba mi anotador y hacía
cuentas. Además me gustaba sumar, los
domingos, mediante el Diario Crónica, la cantidad de espectadores que asistían
en primera D, recuerdo que el que más gente llevaba era Berazategui y el que
menos Deportivo Muñiz.
Campeonatos mediante juegos de mesa
Esto lo heredé de mi padre, aunque nunca supe cuál era su
juego, ya que se encerraba, con llave, en la habitación y nunca quiso,
explicarme, de lo que concluyo, que está perfecta su decisión. Los juegos míos eran la guerra (el que tiene
la carta más grande, con las variantes de que el 1 lleva dos y el comodín es lo
más, entre otras) donde agarraba cualquier objeto, tipo una servilleta, un
cenicero, una lapicera, un tenedor, lo que sea para competir. Este juego me ha salvado de viajes de, hasta
10 horas de duración, y además no molestaba a nadie de mi familia. El otro era el ajedrez, pero jugaba
campeonatos de apertura, el que tenía blancas representa la apertura que leía
de algún libro, donde mi cabeza, supuestamente, se desdoblaba en dos
personajes.
lunes, enero 21, 2013
Gestión 2013
Los años pasan, y cada uno, bajo mi punto de vista, es una
suerte de mandato, que parte de las perspectivas, metas, proyectos y quehaceres
de un año, que lo suelo soñar (no tan concretamente) en Enero o Febrero, para
sacar conclusiones en diciembre del mismo. Me genera entusiasmo comenzar un
año, luego de haber dejado otro desastroso. Este estímulo puede ser, el que se
desemboca de una actitud desesperada y un poco nihilista, pero, en fin, es
vida, y aún hay que vivir.
Nace el 2013 sin certezas, pero con ganas de cambio, ya que,
si mi comportamiento es similar, o en la misma dirección, que el 2012, ese
resultado se apesadumbra más profundamente negativo que el periodo anterior.
La gestión que realicé en el 2012 arrojó mucho más errores
que aciertos. El subsanar aquellas faltas implicará ciertos sacrificios, que en
años anteriores creí que estaba controlado.
Me refiero, por supuesto, al ingreso de dinero; el año pasado, tuve como resultado pérdida económica. Voy a tener que trabajar
con menos pretensiones, bajo un sometimiento, donde tengo que ampliar mis
limites de tolerancia; producto de falta de ideas, además de quietud para
emprender alguna cosa que me solvente.
Más allá de eso, soportaré negativas más
contundentes de consultoras por mi inactividad en el 2012; justificaciones de
por qué no quise trabajar de esto. Que
en realidad son: falta de estímulo, menos independencia, horarios inflexibles,
ambientes incómodos, trato diplomáticos y jerárquicos que me exacerban, porque
fomentan la hipocresía y falsedad, y un sinfín de razones que no me
entusiasman, y hace que mi temeridad, aparte de mi resignación, estén
omnipresentes en este panorama.
El otro día leí en los diarios, que los jóvenes de hoy están
valorando que hay otra vida, además de la laboral, y de ahí pretenden gimnasio, permiso para hacer cursos en horarios laborales, etc El asunto cultural que siempre
me apuntaló la cabeza, y es una de las razones por la que no tuve hijos: fácil
necesito 2 horas por día para mi y estar encerrado 11 (2 en un medio de
transporte, 8 en una oficina y una en una confitería o comedor) no me daban las
cuentas, es una apología al sedentarismo que tanto odio, cuando aparece en
exceso. Además, de que estoy años luz por debajo de la movilidad y motor que poseen los jóvenes, mi experiencia, lamentablemente claudicó y soy prescindible facílmente.
Pero, así es, la gente que adoptó está metodología sin
drama, tuvo hijos, compró su casa, tiene viajes hermosos y autos de una gama
respetable. Todo pasa por tener, y yo
adopto, en parte, esa postura, lo que no quiero pagar es el precio. No
encontré, aún, o la flexibilidad de horarios, o estar en un lugar que sienta
alegría.
Estos planteos pseudo-filosóficos lo inicié en un gran
número de entradas de este blog, y jamás llegué a una solución, lo que quiero
sintetizar es que voy a tener que hacer esta vida, por un tiempo indeterminado o
hasta que la salud me deje, el presupuesto me aconseja esto. El ajuste se debe porque vengo de deudores
incobrables, que pueden ser más, y eso detona la aceleración de que tengo que
trabajar de “pichi” y sin reproches.
Con respecto a la actividad física, arranco cansado, no es
lo mismo que antes, realizar varios días seguidos jornadas deportivas. Mi anemia y somnolencia aumentan y mi hierro
escasea. Me gusta proponerme metas, pero
se hace más difícil el camino a ellas.
La convivencia es otro tema a resolver, por ahora, las aguas
están tranquilas, pero, tengo delirios de rajarme y tener ciertas libertades
para hacer lo que se me antoje. Mucho no
puedo extenderme en este tema, porque hoy la prioridad es otra, pero en el
transcurso del periodo, veré como viene.
La salud la tengo postergada, porque estoy en obras sociales
abandonicas y de cero contención. En un
futuro, espero tener una prepaga, pero eso depende de lo de arriba.
En cuanto al país, hay cierto temor porque el 2013, por
estadística, es año de estallido:1989 y 2001 demostraron que cada 12 años, en
democracia, explota, y estoy vulnerable para estallar también.
lunes, diciembre 31, 2012
Reflexiones póstumas del 2012

Como duele el paso del tiempo, no sólo la resignación a
que la vida es finita, sino que durante el trayecto, es menester, tomarse la
vida en serio, en forma solemne.
Y resaltando la solemnidad, es la actitud que figura en el
ranking de mis quejas, pero sin embargo, yo soy un solemne de mierda, o para
reducir, un aburrido. Muy poca gente se
divierte conmigo, a lo sumo yo mismo voy buscando actividades, aunque, la mayoría de estas,
sin fines didácticos, sin símbolos de progresismo, siquiera aprender a venderle
a la gente que sirvo para algo.
Como expuse, en entradas anteriores, la gran frustración del
año, fue, la parte donde la vida se la etiqueta como seria, es decir, en mi
carrera laboral, di asco. El otro día
leí una frase de, no sé quien que decía una verdad muy dura: “Unos trabajan,
otros deberían trabajar y el resto se tendría que matar”. No sé cocinarle a
nadie, no puedo construir una silla, no tengo habilidad para arreglar algún
artefacto electrónico, limpio desastrosamente, el impetú que le pongo a las
actividades duran un día, puedo pelearla al siguiente, pero si en el tercero no
tengo un patrocinador o un reconocimiento, bajo la guardia, en que la
dispersión y el desgano se apoderan de mí.
“Que triste cuando se apaga la vida”, mi vida no está
apagada, lo que sucede que para los demás, sí, porque carezco de
potencial. Tal vez, caigo en
victimizaciones, pero “tírame un hueso”.
El hecho de vivir frustrado me realza el odio y el
resentimiento, vaya a saber si algún día me despierto y revivo, en la vida
real, “Las Venganzas del Beto Sanchez” que , no le importa nada, y al morirse su padre, toma revancha de
todos los que no lo tuvieron en cuenta o lo descalificaron.
Sin embargo tuve algunos hitos:
En el plano fisico:
- Volví a completar una maratón, esa actividad que tantos lindos recuerdos viví y que, por Mar del Plata, pude emparejar las sensaciones, de alegría, templanza, serenidad y fuerza.
- Los 100x100 de Villa Luro, terminamos terceros en la general, realizando un promedio 2225 mts la media hora. No sólo el buen desempeño del equipo, sino que estuve más rápido que años anteriores, realizando un record de 1’19’’ los 100 metros.
- Los Acuatlones fueron crecientes, de tener un último puesto en el primero, llegar a 3ro en el 3er. Acuatlón.
- En pesas levanté más peso que hace 10 años, 120 kilos banco plano.
- Volver a jugar a la pelota luego de dos años y lo que eso significa, ya que el fútbol es la actividad grupal que me gusta hacer, incluyendo cualquier reunión social o deporte, por supuesto, exceptuando el sexo.
En otro plano:
- El curso de bolsa, donde aprendí mucho sobre lecturas económicas , algunas pude aplicarlas en la Bolsa de Buenos Aires, operando ad hoc, y usando las herramientas pudo calmar ciertas ansiedades. Ciertas, bien dicho, porque el espíritu timbero lo voy a conllevar para siempre.
- Manejo, por fin dejé de tener sueños de que manejaba, por una emergencia, y que me causaban una adrenalina enorme, ahora puedo manejar. ¿Me gusta? No, la verdad que no, el día que vuelva a vivir sólo, lo vendo a la mierda.
- Algunas escapadas como las vacaciones de Enero en el Norte, que no conocía. Cataratas y Mar del Plata, postergaron mi depresión y angustia, pero así no se vale, no estoy preparado para asumir una vida más estoica, pero si la quisiera tener, tendría que haber un incentivo.
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