jueves, abril 15, 2010

El jefe de gobierno quiere prohibir los trapitos y limpia vidrios


Hace unos dias, el jefe de Gobierno Mauricio Macri, propuso la prohibición de la actividad de los comúnmente llamados trapitos y limpiavidrios en las calles porteñas. Además solicitó que el proyecto sea tratado con urgencia y no sea politizado, ya que hay miedo y preocupación de la sociedad por la inseguridad.
Según una encuesta en Clarin.com sobre esta propuesta, la respuesta tuvo el 90,8% de vistos buenos.
Ahora me pregunto: ¿Quién se creen que son algunas personas de la clase media (media-alta, a partir de esta encuesta? ¿Dónde esta la empatía? ¿Por qué siempre se generaliza al más débil” En fin, resulta ser una medida populista(para lo de esta clase), pero en fin.
Estuve navegando en Internet y obtuve algunas de las siguientes opiniones, que resumo abajo:
  •   “Antes, los odiaba con todas mis ganas...Ahora puedo convivir con ellos. ¡Pero que no cobren cifras de locos! “
  •  “La cosa es cuando se ponen en cualquiera, te cobran y después desaparecen... en su defecto que te den un comprobante o algo... o que no te amenacen si no querés darles nada “
  • “Es cierto que molesta mucho los limpia vidrios y los trapitos, pero si esa gente tuviera un laburo como corresponde la cuestión seria diferente. Eso solo se soluciona dando trabajo y educación. Cosa que para este sujeto no existen. Y más si uno va a ver que hizo el gobierno porteño por la educación. “
  • “Realmente son una reverenda molestia, y aca en San Isidro, encima son ladrones y andan armados ¡Que no aparezcan nunca mas!”
  • “Me parece perfecto. Los trapitos que te cobran cuando llegás son chorros, los que te cobran cuando te vas, bueno, está en vos darle o no."
  • "Respecto a los limpiavidrios, creo que lo más grave es que entorpecen el tránsito. No puede ser que traben avenidas grosas de la capital por terminar de limpiar su vidrio”.
  • “Yo simplemente haría un campo de concentración (si ya se soy un Nazi) pero me tienen las pelotas por el suelo ya ni puedo estacionar delante de mi negocio porque siempre hay uno nuevo que no me conoce.”
  • “Había un proyecto en la Legislatura porteña para regularizar a los trapitos. Me parece mucho más viable y efectivo antes que criminalizar a los pobres.”
  • “Lo que hacen es un delito, y está penado por la ley. Si piden unas monedas de buena manera, todo bien... Pero si se produce una extorción, tienen que ir en cana!"
  • “¿Regular qué? ¿Por que existe significa que está bien? También hay muchos secuestradores, ¿y por eso van a ponerse a regular ese rubro y/o darles alguna salida laboral?”
  • “Este ‘trabajo’ (q no lo es) podriamos darlo a personas q realmente no puedan hacer otra cosa, como personas con discapacidades motrices, ancianos, o cualquiera q no pueda ejercer otra cosa, y NO a tipos jóvenes y con salud, estos merecen ser sacados por la fuerza a q se las rebusquen con el orto.”
En definitiva, existen los trapitos y los limpiavidrios, así también como los cartoneros y demás trabajos cotidianos y perspectivas para las clases bajas, que en Capital Federal siempre son bastardeadas. Ya que no hay ofertas para ir trabajar fuera de la misma, no observo un auspicio para ir a trabajar a otras provincias, y así federalizar más la Argentina.
La educación que ellos reciben tiene el abanico de la limosna o de juntar los desperdicios de la gente de clases acomodadas. Obviamente que todo se mezcla con delincuentes que usan a esta gente para lucrarse ellos. Pero así también las empresas explotan a sus empleados, bajando línea de que hay que dejar todo para la misma, como los medios nos lavan el cerebro con paranoia y desconfianza, mostrando lo peor de las personas más pobres y su convivencia.

La historia muestra que las censuras y prohibiciones no han construido nada, al contrario, han generado más violencia a la sociedad.

lunes, abril 12, 2010

Maratón de La Pampa 2010: Un angustiante abandono otoñal


Luego de transitar mis entrenos bajo un verano harto caluroso, donde jamás me pude poner en forma, aunque llegué a conformarme con un 60% del estado fisico de antes de la periostitis sufrida en noviembre pasado, lo bueno que es cosa del pasado. Pero llegué a estar 5 kilos más pesado y con la hemoglobina y el recuento de glóbulos rojos en un 10% menor que lo que tuve en febrero. Hace días tuve la alergia otoñal, por la noche se me cerraban los bronquios, de día estornudaba seguido y el agua por la nariz era insoportable.



Pero estaba previsto en mi cabeza el maratón de la Pampa, otros 42 km, a los que nunca confié porque como máximo fondeé 22 km. Y el dia que quise ensayar, me quedé en el intento vomitando y mareado.


Pero bueno, son excusas, en este mundo donde los valores conducen en el fin y yo estoy abyecto al él, porque mi máquina de ideas y emprendimientos es prácticamente nula, entonces es donde las quejas, la inacción y la decadencia proliferan en mí ser.


Ahora el viaje a La Pampa estuvo bueno, exceptuando el domingo que fue horrible. Tuve la suerte de encontrarme al mismo hombre que el año pasado, nos hicimos amigos, al esperar en la terminal que se hagan las 9 de la mañana para ir al hotel, sucedió lo mismo que en el 2009, y compartimos habitación. La verdad, para mi, es un privilegio encontrar a alguien con que podes charlar, con cierto relajo, ya que predomina en mi, la ineptitud y la falta de adaptación social, pero por mis formas de dirigirme, que hasta altura prefiero que sea así, antes que ser políticamente correcto o agradable.


El sábado compartí habitación, ya establecido, con otro muchacho, si bien tenía dramas maritales (se estaba separando) también hubo coincidencia y comprensión en el dialogo, y lo más importante atención y respeto.


Pero el sábado unos ñoquis me terminaron de destrozar el estomago, creo que fueron los peores ñoquis que comí en mi vida. Tenían gusto a plásticola y la salsa tenía un sabor muy pero muy intenso. Fui 5 veces al baño a tirarle bombas de mierda al inodoro, sin dudas, fueron explosiones. ¡Que manera de tener retorcijones!


El domingo a las 8 de la mañana fue la carrera, dos veces fui al baño, y largué pesado, por el kilómetro 3, balbuceé el tema “Dia de la mujer mundial” de Calamaro, y tenía que construir mi placer, ya que tenía un fuego que iba de la boca del estomago hasta la garganta.


Al salir de la laguna, en el kilometro 5,5, se tomaba una larga recta hasta casi el 12, la cual constaba con viento en contra. Todavia estaba pesado, pero surtí algunas frase de canciones, sobretodo del tema de Molotov “Gimme the power” en el que grité: “Viva México, cabrones” y me hizo ensayar un cambio de ritmo, que me costó más que cualquier carrera convencional.


La vuelta, es decir, del 12 al 18 se hizo tranquila, cantaba, jugaba, y no la pase mal, simplemente luchaba contra la omnipresencia de mi acidez. En el 19, una mujer, se acerca entusiasmada corriendo hacia mi, y gritó mi sobrenombre y mi apellido. La verdad que recuerdo su imagen pero no la asocio, además que yo no soy famoso, supongo que todas las personas que me conocen, en algún lado coincidimos, así que me hasta el 20, me quedé pensando de donde la conocía. ¿Quien sería?


Al llegar nuevamente a la laguna, el viento se hizo sentir, era el kilometro 23 y hasta el 26,5 hicieron estragos en mi estomago y en mi cabeza. En el 27 pensé si iba a seguir de largo, y no doblar por la recta de los 6 kilómetros (que eran del 27 al 33 y del 33 al 39). Pero bueno continué, el tema de Bulldog “La vida” me hizo correr y gritar un kilometro , pero en el 28 las caminatas se apoderaron de mi, un corredor paro y me dio Gatorade, la verdad increible en una actividad tan egoísta. En el 29 y medio, otro corredor que me conoce me saca los dientes como diciendo: “Que pelotudo”, y cuando me pasa alguien que en los papeles no me debía pasar, por un estúpido orgullo de no querer que sea mi peor marca, me arranco el número al llegar al kilómetro 30 clavado.


Podía haber seguido, pero no iba a ver disfrute, a esta altura el estomago estaba mejor, es decir tenia ganas de comerme una hamburguesa, pero me faltaba fuerza y combustible para llegar, y sobretodo mi cabeza me dijo: “en tres semanas corres otra, no te gastes”.


Cuando decidí abandonar, tenía que volver 6 km, y cuando entablé la caminata, tuve muchas sensaciones, malas sensaciones, como angustia, rencor a no poder sentirme bien; soledad, es decir, saber que no perteneces a una comunidad a que le importa la marca, y a mi me interesa meditar, y lo cual tenes que juntarte con ellos y justificar que importa poco, pero que a la vez yo estaba abandonando porque iba a ser mi peor marca en llano. En fin, una confusión propia de un imbécil.



La vuelta fue de terror, con un grupo homogéneo, que parecía la publicidad de sonrisas y liderado por un tipo insoportable, que mostraba a todos a su amante, no preguntaba a los demás que quería prender el aire, si el tenía “calor”, iba al chofer a prender el aire, mientras me cagaba de frio.
Todos contentos organizaban su próximo viaje, y hablaban de cuanto se querían. En fin, mi bronca es que tuve que soportar 8 horas de viaje, con hambre e incómodo, y como dije al principio estoy en una etapa carente de ideas, de emprendimientos y de limitaciones físicas, por eso me quejo y me quejo, que a esta altura es lo mejor que se hacer.


Espero que mi próxima maratón, en Sao Paulo, no tenga orgullo y la termine en 20 horas y contento.

martes, marzo 30, 2010

Nauseas, vómitos y displacer.



















Domingo, me quiero asegurar un fondo largo, me propuse hacer 26 km, para ello recorrería 5,5 km fuera de la reserva ecológica y 20,5 km dentro de ella.
En el 13 ya siento mareos, en el 18 me siento cansado y comienzo hablar, además de tomar todo mi gatorade, luego en el 24 paro, camino trato de correr, pero siento que me desvanezco, vomito, paro y camino.
La verdad la mayoría de la gente (para no decir todos) piensan en el tiempo del fondo, yo cada vez que salgo a trotar pienso si puedo mantener en pie la distancia que me prefijé.


Desde que comenzó el año, me siento digestivamente más flojo, los tratamientos médicos me irritan, ya que estoy teniendo uno por el tabique desviado, incluir otro para el sistema digestivo, me enferma, en realidad, me molesta tener una periodicidad en el policlínico, tal es así como no me gustan las rutinas en el hospital.
Estoy transitando un camino, donde cuando antes trotar+música era un símbolo de libertad y felicidad, ahora es un síntoma de esfuerzo y sacrificio, como bien rezan las publicidades, pero no como progreso, sino como supervivencia.
Sin dudas, es el pasaje del tiempo, que cada vez me empuja a resignarme a diversas limitaciones que no quiero, aún, aceptar.


Me falta salir del capricho, de que esta vida es la que elijo, pero que es muy difícil de sostener, al menos para mi.
Miro hacia fuera, y observo que la gente lleva mejor su vida, es decir encierran todo en motivos y fines, por lo menos se valoran más con el exterior, tal vez se esté incrementando mi envidia, por no tener fundamento a la necesidad de crecer, para ser un elemento de la cultura arrolladora u obsecuente porteña.


La polaridad de sensaciones, la ira, la inseguridad, la ansiedad, la docilidad, la antisociabilidad, la angustia, la rebeldía destructiva, la dependencia, lo inentelegible, la incultura; son conceptos negativos que se absorven dia a dia en mi ser vulnerable que se lamenta envejecer y que tiene opaco el camino.


Son crisis, que comenzaron temporal y climatologicamente, ya que el calor y la humedad me malhumoran, y que se devinieron en la menor resistencia física, la poca apertura mental y la incertidumbre por el que vendrá.
En otro apartado escribí algo acerca de las oportunidades, pero mi camino está, aún, oscuro, me falta la iluminación para volver a esta rato o emprender uno nueva, es un momento, como tantos otros, decadentes (en realidad por lo menos la mitad de la vida es decadente) .
El apego o aferrarme a actividades, personas, rutinas, sensaciones: hacen que esté más temoroso y más oscuro. Estos elementos, sin duda, se han viciados, pero son, además, mis motores, para seguir sobreviviendo y esa es lo que construye mi duda.


En fin, aún no estoy para dar un giro de 180 grados, porque no tengo bases sólidas para hacerlo, pero me encantaría en muchos aspectos, así como ser más constructivo y poder desarrollar mi sapiencia, que hace siglos que no avanza.

viernes, marzo 26, 2010

Lo de ayer y lo de ahora



















A veces por una caprichosa melancolía, a muchas personas se le da comparar como vivían antes y como lo hacen ahora, sus costumbres, los permisos y las prohibiciones, su faceta evolutiva e involutiva.
La nostalgia y la ilusión es lo que mantiene mi llama prendida para seguir un camino sinuoso, sorpresivo, polivalente y rutinario.
Cada uno tiene su realidad o su propia mirada a la misma, pero, en estos días, que estuvo en boga la memoria, se masifica y se uniforma las opiniones; eso si, se unifican 34 años después.


Los que vivieron en esa época, da la sensación, o que vivían con miedo, o que son cómplices y culpables por esa etapa del país. Es muy fácil hablar o decir ahora, que fulano trabajaba con los militares, cuando tal vez era un médico del hospital de Clínicas.
Hay gente, que no vivió la época, y si indigna cuando un joven (de ese proceso) salía a bailar y sus amigos también, y cuenta que no le pasaba, y tenía desconocimiento del terrorismo de estado que se estaba gestando en el pais. Un gran porcentaje de la población que vivía en esa época no poseía tal conocimiento y hoy es considerado culpable.
Como aquellos que compraban importado, como aquellos que festejaron el mundial de fútbol, y que trabajaban en el Hospital de clínicas, o ejercían derecho o eran jefes de prensa, y todas las acusiones que hay, hoy en dia, a los trabajadores de esa época.


En fin, ahora que pasaba cuando yo era chico o adolescente, en plena democracia, donde la televisión era un artefacto que pasaban solamente cinco canales, y la comunicación en su mayor expresión, era a través del contacto físico y real, y la novedad era más vecinal que global, hace que en estos dias tengamos mayor llegada con como viven a muchisimos kilómetros de casa, y tal vez sea más importante que lo que le pasa el prójimo.


En la calle jugabamos al patrón de la vereda, a la pelota, a la mancha, a la escondida, a subirnos a los techos de las casas, perjudicando a los vecinos que veían un pendejo colgado de su ventana. Los juegos de mesa era común en los adultos como el domino, el burako, el estanciero o el juego de la vida.


En las fiestas no se veían a 30 personas a la par mandando mensajes por celular, no era urgente saludar a los amigos o conocidos, el mismo día que comenzaba el año, hoy día sí.


Siento que hoy estamos en una gran evolución tecnológica con respecto a la información, es decir, es más fácil enterarse de las cosas o situaciones. ¿Pero para que? Para desconfiar del vecino, para creer que cualquier ser nos persigue, o para enterarnos de alguna catastrofe y ver las imágenes e indignarnos.


Hay una especie de gozo en el morbo, pero el miedo acecha y se profundiza con los medios, parece ser que encerrarse es la solución, para consumir lo que nos informan, pero da más cintura para sincerarnos con el tipo de Australia ya que tenemos esa facilidad y creemos que es un privilegio y extraordinario.


Hoy la tecnología a mi me supera, pero por goleada, no entiendo bien la utilidad ni el uso de ciertas herramientas hardware o software, pero porque tengo limitaciones para su utilización, y no tengo ganas de invertir el tiempo para aprender, hoy los chicos nacen con eso.
Ayer, me sorprendía con el reloj con jueguito y calculadora, así como el master que era un aparato que tenía seis juegos y hacía ruidito. La diferencia generacional que tengo con un ser humano diez años más chicos, se multiplica por dos a la diferencia de diez, hace unos diez años, pareciera ser una cultura distinta.


Pero, en definitiva el ser humano evoluciona, pero tras la evolución está la censura y el permiso excesivo. La censura, que me parece un acierto, es la de no fumar dentro de establecimientos cerrados, por lo que acapara el cigarrillo a la gente que no tiene ganas de recibir el humo cuando inspira el aire, pero no aquellas que tienen que ver con el esparcimiento como la canchas de fútbol o de recitales.
El permiso excesivo es: las formas de protestas, el uso y abuso de la información según los intereses, la democracia entendida como exacerbación de las libertades.




Si hoy tuviese quince años, una edad donde era relativamente pobre y ermitaño, hay actividades que no podría realizar: como ir caminando de Paternal a Belgrano a las 6 de la mañana o venir por la calle Sarmiento hasta Paternal, a las 20 hs, para llegar a las 21:30 hs.
Teóricamente sería asaltado o hurtado por algún malviviente, aunque con mi aspecto no creo que me robarían, pero parece que hoy la droga pega más que hace casi 20 años (aunque realmente no lo sé).
Tampoco podría ir a la cancha de visitante, porque está prohibido, además vaya a saber que le podría pasar en el conurbano a un adolescente que iba con el jogging sucio, con olor a chivo, y demás
Y supongo que los ratones sexuales se acelerarían, a través de los chats, de las páginas de búsquedas de parejas, de redes sociales, pero creo que tendría la misma suerte que tuve en la pubertad en seguir ilusionándome con besar a una chica. Antes me ilusionaba ver alguna parte sexual de alguna mujer y esperaba cumplir 18 para ver alguna desnudez total (era como ver la cara de DIOS), hoy no me preocuparía por eso.


Lo que dudo es si me tatuaría o me pondría un piercing, supongo que me hincharía las pelotas eso, pero podría dejarme llevar por esta modas, igualmente no tendría un mango y la envidia que tuve antes se acentuaría aún más por todos los gastos que hay hoy con respecto ayer, comenzando con el celular, Internet y todo el gasto que apareja esta tecnología.
En fin el ahora es distinto, no sé si es mejor, pero sin las cosas necesarias de hoy, ayer se podía vivir también, lo que pasa es que quedamos como si hubiesemos transitado en la era de las cavernas.

jueves, marzo 25, 2010

10% de propina a los deliveries















Hoy tomando un café en un bar de barrio me di cuenta que la tarea del mozo, es solamente preguntarte al comenzal que querés, y servirte lo que pedis con una mueca parecida a una sonrisa, cobra dos mangos pero con las propinas puede triplicar el sueldo.  La verdad que no sé donde nació culturalmente este tipo de ritual, pero bueno, ya está instalado.



Si le dejás menos del 5% te escupen.


Ahora los chicos-deliveries, presionados por los dueños de las rotiserias, pizzerias o cualquier casa de comida, además de cualquier factor climatológico o vehicular, observo que la mayoría no los valora y le deja a lo sumo $2, y muchas veces nada y tal vez pidió la promoción de 10 pizzas por $200.


En definitiva: las propinas son mucho menores que los mozos y el tiempo que gastan por pedido es mucho mayor: espera, subir si es departamento, trayecto de ida y vuelta para la búsqueda del pedido, en fin, encima tienen presión y cobran dos mangos. Y estamos hablando de que ya comprar comida es un privelegio tanto en restoranes como en casa de comidas porque cada vez más gente es reaccia a cocinar (sin mencionar a lavar, planchar, y cualquier tarea doméstica).

lunes, marzo 15, 2010

La curiosidad



La curiosidad, ¡Que divertido que es curiosear! Ver que está leyendo el de al lado, observar como se comporta la mascota con su dueño, apreciar los semblantes de las parejas que entran a un albergue transitorio, que compra un sujeto en la farmacia, en el supermercado, en las disquerías, lo que hacen en una casa cuando dejando la ventana abierta se puede ver el interior y un super-etcetera. Lo mejor es no emitir un juicio relevante, solo con un “Mirá vos”, y yá, a seguir curioseando o cambiando de actividad.


La curiosidad es uno de los motores del ser humano, hay acciones que se justifican que se hacen solo por curiosidad. La curiosidad, a simple vista, denota inocencia, expresa un hecho, trascendental o no, que no suele conllevar culpa ni sacrificio.


Generalmente el lugar de vacaciones se usa, además de descansar, para curiosear, uno está más expectante de lo que ve, que de lo que hace. Es estar en una determinada porción de tiempo al lado del camino, solamente siendo testigo de lo que observa. Aunque las variantes de la curiosidad pueden ser la competitividad y la envidia, pero eso son consecuencias de esta acción.


La curiosidad es un mecanismo que sirve para la búsqueda de información y va acumulando aprendizaje para la interacción con el ambiente que rodea al individuo.

Según la RAE, las acepciones de curiosidad:


- Deseo de saber o averiguar de alguien lo que no le concierne.
- Vicio que lleva a alguien lo que no debería importarle.
- Aseo, limpieza.
- Cuidado de hacer algo con primor.
- Cosa curiosa o primorosa.


Basándome en las dos primeras, creo que la televisión se encarga de hacer saber intimidades de personas, sin que le concierne al televidente, pero que a la vez sacia el aburrimiento del mismo, porque una buena arma para no aburrirse es curiosear algo ajeno, ya que uno puede sentir la necesidad de vaciar un rato, su ego y sus actividades.


Particularmente me considero moderamente curioso, en todas las acciones que mencioné arriba y con los animales, me da mucha curiosidad observar su comportamiento ante determinados estímulos. Así como dijo Fito Paez, en una de sus canciones, de vez en cuando: “Me gusta estar al lado del camino, es más entretenido y más barato”.

martes, febrero 23, 2010

Viviendo en un gran paradoja


Cuando no se tiene la habilidad de tomar partido, que se está escaso de ideologías, los rebotes entre los pensamientos van y vienen, y la nebulosa invade mi cabeza.
Con lo sucedido anoche, que golpearon sus cacerolas hasta entrada la una de la mañana, reclamando que le devuelvan la luz, uno tiende a violentarse por el nivel de los decibeles, pero a la vez a entender a la gente, que no deja dormir y que produce un enorme dolor de cabeza, su nivel de angustia.
La primera paradoja descrita aquí, simplemente tiene que ver con mis sentidos y con el proceder de esta gente, que se queja de los cortes de ruta y de la molestia que causan, mientras ellos cortan las calles y producen un ruido estruendoso. Pero en este vacío o confusión mental: ¿Qué otra forma tienen de reaccionar cuando se les pudre la comida o cuando los piqueteros no consiguen $800 pesos para seguir subsistiendo? Parecía que esta la forma, porque si bien en mi caso no haría eso, con el pensamiento de hoy, pero ante la desesperación me estaría contradiciendo

Y nadie resiste al archivo, y eso es lógico, aunque todos exigen “códigos”, “palabras”, “reglas” y demás convicciones. En mi vida tengo muchos ejemplo de que rompí códigos, a pesar de decir innumerables veces que cumplo con mi palabra.
¡Patrañas! Muchas veces la mentira ha sido mi motor, lamentablemente, y en diversas situaciones.
Soy un sujeto peligroso, si se lo intenta domesticar, a través de algo explicito como una orden, un consejo o cualquier artimaña que demuestre que el otro tenga alguna superioridad sobre mi. Pero en innumerables ocasiones actué de sumiso y domesticado porque no conozco de rebelión ante diferentes escenarios.
¡La verdad mi honestidad se va al carajo! La apariencia de hombre honesto se empaña sobre mi odio y rencor hacia no poder cambiar mi mundo, dejarme estar, bloquearme y abstraerme.
Pienso que no soy competitivo, pero cuando encuentro a un tipo competitivo, lo descalifico y lo defenestro, ¿Acaso esto no es una actitud competitiva? Creo no tener envidia, pero me choco ante un tipo seguro, certero, coherente y fundamentalista y lo critico caratulandolo de creído y de soberbia.
Me hago el ermitaño, pero ¿Cuál es mi real independencia? Casi nula, estoy viendo siempre el exterior, porque les temo, porque soy imagen y semejanza de la parte del sistema que tanto aborrezco y todo eso resentimiento, es en realidad, hacia las incertezas con que me muevo.

Lo curioso es que siempre digo que busco el placer, que minimizo el esfuerzo, pero ante mi debilidad, me dejo llevar y me enajeno hacia las cuantificaciones y mandatos impuestos, y creo que debo normalizarme hacia ellas. ¡Ay! ¡Cuanta paradoja! Siquiera es sólida, con razón me demuestro un tipo inteligible y poco interesante, es decir, casi prescindible, y eso que me molesta, que soy intrascendente, digo que no soy “ejemplo de nada” y justamente por mi angustia al ser tan intrascendente, justamente como arma de defensa ante mi incapacidad de atracción y de utilidad. No soy funcional al sistema que quiero crearme, adoptando al placer como motor, sino que inculco la violencia y la destrucción al terminar absorviendome a lo que ya está establecido.

Lo que creo que me da alegría, me genera esfuerzo y abatamiento en ocasiones, y en otras un dejo satisfactorio de distensión.

En definitiva, que busco y a veces me encuentro con el estado contrario al que procuré, aunque es excepcional cuando lo encontré. Esto quiere decir que ciertas actividades traen tanto felicidad, como el síntoma contrario, es decir que no puedo mencionar que tal u otra rutina me da satisfacción, sino el sentimiento que envuelve el estímulo elegido.
Por ejemplo si salgo a trotar y cuando lo hago me duele la cabeza, me fatigo y tengo molestias en los tobillos, esto sirvió más que para fortalecer el dolor y mi mal humor, como muchas ocurrió. Por el contrario, pude haber liberado tensión y la música escuchada me ha dado alegría, es la paradoja de la misma actividad.
El balance de la actividad física, que supuestamente me gusta hacer, da neutro, es decir no acredita que me de felicidad y así como diversas situaciones, que por el contrario, parecen tensionantes en la previa y culminan satisfactoriamente dejándome guardado placer.