martes, febrero 23, 2010

Viviendo en un gran paradoja


Cuando no se tiene la habilidad de tomar partido, que se está escaso de ideologías, los rebotes entre los pensamientos van y vienen, y la nebulosa invade mi cabeza.
Con lo sucedido anoche, que golpearon sus cacerolas hasta entrada la una de la mañana, reclamando que le devuelvan la luz, uno tiende a violentarse por el nivel de los decibeles, pero a la vez a entender a la gente, que no deja dormir y que produce un enorme dolor de cabeza, su nivel de angustia.
La primera paradoja descrita aquí, simplemente tiene que ver con mis sentidos y con el proceder de esta gente, que se queja de los cortes de ruta y de la molestia que causan, mientras ellos cortan las calles y producen un ruido estruendoso. Pero en este vacío o confusión mental: ¿Qué otra forma tienen de reaccionar cuando se les pudre la comida o cuando los piqueteros no consiguen $800 pesos para seguir subsistiendo? Parecía que esta la forma, porque si bien en mi caso no haría eso, con el pensamiento de hoy, pero ante la desesperación me estaría contradiciendo

Y nadie resiste al archivo, y eso es lógico, aunque todos exigen “códigos”, “palabras”, “reglas” y demás convicciones. En mi vida tengo muchos ejemplo de que rompí códigos, a pesar de decir innumerables veces que cumplo con mi palabra.
¡Patrañas! Muchas veces la mentira ha sido mi motor, lamentablemente, y en diversas situaciones.
Soy un sujeto peligroso, si se lo intenta domesticar, a través de algo explicito como una orden, un consejo o cualquier artimaña que demuestre que el otro tenga alguna superioridad sobre mi. Pero en innumerables ocasiones actué de sumiso y domesticado porque no conozco de rebelión ante diferentes escenarios.
¡La verdad mi honestidad se va al carajo! La apariencia de hombre honesto se empaña sobre mi odio y rencor hacia no poder cambiar mi mundo, dejarme estar, bloquearme y abstraerme.
Pienso que no soy competitivo, pero cuando encuentro a un tipo competitivo, lo descalifico y lo defenestro, ¿Acaso esto no es una actitud competitiva? Creo no tener envidia, pero me choco ante un tipo seguro, certero, coherente y fundamentalista y lo critico caratulandolo de creído y de soberbia.
Me hago el ermitaño, pero ¿Cuál es mi real independencia? Casi nula, estoy viendo siempre el exterior, porque les temo, porque soy imagen y semejanza de la parte del sistema que tanto aborrezco y todo eso resentimiento, es en realidad, hacia las incertezas con que me muevo.

Lo curioso es que siempre digo que busco el placer, que minimizo el esfuerzo, pero ante mi debilidad, me dejo llevar y me enajeno hacia las cuantificaciones y mandatos impuestos, y creo que debo normalizarme hacia ellas. ¡Ay! ¡Cuanta paradoja! Siquiera es sólida, con razón me demuestro un tipo inteligible y poco interesante, es decir, casi prescindible, y eso que me molesta, que soy intrascendente, digo que no soy “ejemplo de nada” y justamente por mi angustia al ser tan intrascendente, justamente como arma de defensa ante mi incapacidad de atracción y de utilidad. No soy funcional al sistema que quiero crearme, adoptando al placer como motor, sino que inculco la violencia y la destrucción al terminar absorviendome a lo que ya está establecido.

Lo que creo que me da alegría, me genera esfuerzo y abatamiento en ocasiones, y en otras un dejo satisfactorio de distensión.

En definitiva, que busco y a veces me encuentro con el estado contrario al que procuré, aunque es excepcional cuando lo encontré. Esto quiere decir que ciertas actividades traen tanto felicidad, como el síntoma contrario, es decir que no puedo mencionar que tal u otra rutina me da satisfacción, sino el sentimiento que envuelve el estímulo elegido.
Por ejemplo si salgo a trotar y cuando lo hago me duele la cabeza, me fatigo y tengo molestias en los tobillos, esto sirvió más que para fortalecer el dolor y mi mal humor, como muchas ocurrió. Por el contrario, pude haber liberado tensión y la música escuchada me ha dado alegría, es la paradoja de la misma actividad.
El balance de la actividad física, que supuestamente me gusta hacer, da neutro, es decir no acredita que me de felicidad y así como diversas situaciones, que por el contrario, parecen tensionantes en la previa y culminan satisfactoriamente dejándome guardado placer.

miércoles, febrero 17, 2010

Noches de inundación, a oscuras y de histeria



Salía de mi clase de guitarra para ir al bodegón donde ceno todos los lunes, ya que los precios que son muy baratos.
Me pido un omelette, una empanada de carne y un agua. Cuando culmino de comer, observo por la ventana que llovía a baldazos, sin pensar lo que vendría después, decidí esperar que pare un poco para caminar las siete cuadras hasta mi hogar.
Al rato me acerqué a la puerta del lugar, un sitio que es una casa antigua lleno de fotos, afiches y otros objetos añejos que le da cierta toque de bodegón típico de películas de los años 50’, la avenida Gaona se había convertido en un río, los autos fueron trasladados arriba de las veredas, mientras tanto la lluvia no cesaba, además se estaba inundando el lugar, salía agua por los pisos, y entraba por la puerta, la gente que trabajaba ahí estaba desesperada, pasando el secador a cada instante.


Mientras todos los comensales, que seríamos más de 30 esperabamos salir, aunque con esa inundación tendríamos una hora más.
Yo estaba solo y aburrido y decidi sentarme a la vista de un grupo de chicos de veintipico que festejaban un cumpleaños y envidiaba la alegría que lo envolvía así como su belleza; cantaban incontables veces el cumpleaños.
Al lado mío yacía una pareja, el hombre me hablaba mientras jugaba con su celular, es decir jamás me miraba a los ojos, mientras la chica se iba a fumar un pucho afuera.
El encargado del lugar me dijo amigablemente: “Tenés para largo”, es ahí cuando saque la guitarra y toqué, total, como es eléctrica y no estaba enchufada, no se escuchaba nada, la verdad mucha vergüenza hacer eso, pero era para anula mi histeria y acelere, ya que mis ganas estaban enfocadas en irme de mi casa.
Luego de dos horas salí, las calles estaban inundadas, no me importó nada y mojé mis zapatos y parte del pantalón en estos pequeños arroyos que distaban las siete cuadras.
Todo el trayecto fue a oscuras, mucha gente afuera, algunos sacando el agua de sus casas, el silencio reinaba, el mismo se tornó insoportable, como si fuese un ambiente lúgubre, llegué a mi departamento, subí los cinco pisos a oscuras, abrí la puerta de mi departamento que también estaba sin luz y me dormí con mi mp3 y las radios FM buscando noticias cómplices de esa situación, pero encontré música y comentarios intrascendentes.

Al otro día al volver de Belgrano, con el 55, y pasar por Warnes y Luis Viale, que es parte de su recorrido, comencé a olfatear y oler a humo, la gente había cortado el tránsito con fuego en señal de que la luz, aún no regresó. El 55 improvisó un recorrido para que me bajara a seis cuadras de mi hogar, las calles las recorrí a oscuras, pero con la histeria de la gente, personas que con cacerolas, cornetas, pitos, bocinas, palazos a los semáforos, hacía un ruido angustiante. Algunos caminaban de un lado al otro golpeándo su cacerola(o cualquier otro objeto), como así creyendo que era la única forma de manifestarse y de ser escuchados por los administradores y por la empresa de luz. Las ambulancias y la policía iban de un lado a otro, los autos transitaban en un par de calles que no estaban cortadas, todo raro, todo atípico, la mayoría de la gente no soporta estas situaciones imprevisibles, es por que la angustia y aburrimiento de no tener luz es maximizada como una tragedia o como una pulsión de abatimiento.

viernes, febrero 12, 2010

Las oportunidades


“A veces esperando las oportunidades, no se ven y se tira toda a la marchanta”, reza una canción de Andrés Calamaro.
Comencemos definiendo la palabra oportunidad, según la RAE:
· Sazón, coyuntura, conveniencia de tiempo y de lugar.
· Sección de un comercio en la que se ofrecen artículos a un precio más bajo del que normalmente tienen


La primera acepción determina la conveniencia, por una cuestión accidental o no, lo cual llamaría un cambio, que básicamente, sería para establecer un cambio, que se puede ilusionar para mejor.
La segunda acepción esta relacionado con alguna oferta o descuento.

Recuerdo cuando salía con alguna mujer y le pagaba la velada, la cita, o lo que sea, me reprochaba el costo de oportunidad, ya sea económico o de tiempo, pero a colación de lo mal que lo pasaba; pero inicialmente tenía la oportunidad de disfrutar el encuentro, sin darle importancia al derroche de tiempo o dinero invertido, porque seguramente me sentía feliz, y estas sensaciones están por sobretodo costo.

En fin, las oportunidades se presentan en numerosas ocasiones, generalmente como novedad de lo cotidiano. Pienso que una vida sin oportunidades no tendría sentido, esto no quiere decir que hay que aprovecharlas, pero da lugar a que una persona se desarrolle en la toma de decisiones, que mejor le encajen en el momento en que viva.

Recientemente deseché una oportunidad de irme al exterior a vivir, prácticamente en forma definitiva, si bien era algo nuevo, encapsulando la cultura e idioma diferentes, preferí dejar mi futuro a la deriva, es decir, a ver que pasa, y negarme a estar ligado bajo un cargo con más alta responsabilidad y sacrificio hacia una empresa, por más que algunos me indiquen que perdí “la oportunidad”

Aunque las oportunidades no suelen aparecer en forma súbita, uno puede ser algo inteligente e irlas buscar para obtener satisfacción personal de diferentes maneras (mayor posibilidades laborales, mayor reconocimiento, mayor placer, etc, etc), aunque puede marearse de tantas oportunidades que te da la vida y el entorno, y entonces, como dice la canción, deja que las cosas sucedan a la marchanta.

Alguno dijo que las crisis traían oportunidades, en realidad, es parte de la supervivencia, cuando un cambio se presenta en forma drástica, causando algún tipo de perjuicio, lo que tiene que tomar es una decisión, ya que si se queda quieto, el inconveniente lo tapará y podrá hacer grandes estragos a su vida, es por eso que la decisión tendría que cambiar el rumbo el camino, para generarse una oportunidad convertida en una nueva ilusión.

Las oportunidades, en definitiva, son el estímulo para vivir, sino pienso que la vida sin ellas es chata y previsible, tal vez sea cómoda, pero puede resultar aburrida.

Y si algún día apareciera la gran oportunidad que me de la presunta comodidad para el ocio y el placer, entonces no la dejaré pasar. Como dice el tema de La Mancha de Rolando: “Ey, súbete a este tren puede que no pase otra vez”.

lunes, febrero 01, 2010

La fiesta de Casamiento



Culminando enero del 2010, Florencia me invitó a un casamiento de un amigo de ella que coincidieron en un foro de Internet, para lo curioso es que a este muchacho lo conocí antes aún en otro foro de Internet que hablaba sobre fútbol y que nos juntamos una gran cantidad de veces a jugar al fútbol y/o a comer algo, siempre como tema presente: el balonpié y todo su entorno.

En fin, la cuestión es que no estoy de acuerdo con las fiestas de casamiento, en realidad con lo que conlleva todo eso.
Primero el lunch, que sonreis, comés, y dejas pasar el aburrido tiempo. Ya me estaba enfadando con mi disfraz, es decir, ropa no acorde para esta época calurosa del año.
La ceremonia fue mixta, donde los protagonistas en un altar escuchaban el guión de sus representantes religiosos palabras como DIOS, amor y otras tantas frases idealistas, Sin dudas, un émbole.
Luego nos sentamos en la mesa, nadie hablaba, solo entre los conocidos, es decir con la persona que cada uno tuvo al lado, eso fue una constante y se me hizo re-largo, ya que soy muy quedado con los desconocidos.
Finalmente los novios ingresaron al salón, con pitos y flautas, y luego comenzó a sonar música judía, y todo se enrareció, parecía que era un espectador de una película, los rostros alegres, la gente mimetizada con el baile, las rondas, todo parecía coreográfico, quedé perplejo ante tanta pasión en la cual no me elegí no identificarme, sin siquiera acoplarme.
Luego lo previsible, por cada plato de comida, un baile distinto, como el vals, donde me asombró que casi todos los hombres se colocaron el saco y deseaban bailar con la novia, la verdad que, al no conocerla y no gustarme bailar el vals, no accedí a dicho baile, simplemente volví a jugar el rol de espectador.
Luego las tipicas canciones de salsas, algunas de hoy dia otras de ayer, pero la gente, de todas las edades, volvía a divertirse, y yo sinceramente envidiaba tal forma de diversión, porque, al ser tan limitado, nuevamente me quedé al margén.

Las viejas y nuevas costumbres de fiestas de casamientos siguieron su paso, con la “tirada del ramo” para las mujeres y la “tirada del cartón del vino.
El aire acondicionado no alcanzó, pero fuera del salón, cuando llegó la mesa de dulces, que para este verano caliente, es demasiado empalagoso.
Y llegó el horario de partir.

En conclusión saco, que se afirma que no es de mi gusto las reuniones adonde se come y se baila, y tampoco me gustaría ser protagonista.

Supongo que las fiestas de Casamientos tienen origen de la Aristocracia, donde el novio y la novia juegan el rol de príncipe y princesa, y todos sus invitados los veneran y congratulan a estas personas que juegan por un tiempo a estar hermosos con sus vestimentas, el brillo de las alianzas, los adornos del salón, todo me hace pensar que la gente vive en un castillo.

martes, enero 26, 2010

La leyenda del vivo y la boluda



Los conceptos a diferentes rótulos impuestos desembocan en una paradoja que pudiera ser real, la chusma instalada, los juicios de valores y diversas opiniones hacen que las palabras choquen a una realidad trasgiversada y de diferentes escalas de valores.
El hecho ficcionado al que puede chocar con una realidad, demuestra dos modos de vida diferentes, en el cual el sufrimiento y la carencia se encuentran más omnipresentes en la persona que crítica y no del criticado.

Un hombre de pasados los treinta años, como casi todas las noches mientras cena, focaliza su mirada y pensamientos en el aparato de televisor, y en un instante expresa vehementemente:
- No puede ser una mina tan boluda.
A colación de que una mujer le preguntaron: “Cual era la capital de Uruguay” y contestó “Punta del Este”.
El hombre se revolcaba de la risa, por las palabras de esta mujer, ya que se había ensimismado con ella, a partir de está afirmación, y repetía una y otra vez: “¡Que boluda que es!”. El sujeto sentía que poseía más sapiencia que ella, al saber quien era el vicepresidente, el ministro de economía y el gobernador de la ciudad de Buenos Aires, cuando “la boluda”, demostraba, por televisor, no saberlo.
Es así que todas estas equivocaciones hicieron que “la boluda”, sea trasmitida por todos los programas de chimentos o de archivo, que abundan, en la televisión del pais del hombre “vivo”.
Ella concurría a los mismos a demostrar su desconocimiento acerca de nombres de políticos, fechas patrias, lugares geográficos y demás conceptos importantes para el “vivo”, y los programas que alimentan el ego de este hombre “vivo”.

Pero adentrando a la vida del “vivo”, el sujeto es un señor que de lunes a viernes se despierta, casi todos los días, malhumorado porque el reloj le suena una chicharra estruendosa, antes que su sueño esté satisfecho. Además tiene que viajar en un subte como lata de sardinas; para entrar a su lugar de trabajo, minimamente debe permanecer de ocho a diez horas al día dentro de una oficina, por más que no tenga tareas para hacer, y sino preocupándose por temas serios y teniendo la presión de cumplir su trabajo diariamente, sin importarle a sus superiores que estado con que estado de ánimo y concentración haya ingresado cotidianamente.

Haciendo uso de su hipócrita amabilidad y agradabilidad a los chupasangres y trepadores que abundan en el lugar de labor, así como la débil comunicación con sus colegas, hablando o chusmeando acerca de los deportes, de los politicos, las peliculas y el estado y pronóstico del tiempo, murmurando ante las partes intimas de las féminas y dejando de la lado sus sentimientos y hasta su casi vacía vida propia, fomentando su represión y su inhabilidad de poder cambiar su estado actual.

En definitiva sus colegas conocen más de la vida de “la boluda”, ya que saben con quien tuvo relaciones, que dijo, que siente; mas que la vida del “vivo”; tal es así que jocosamente la descalifican y la humillan; cuando prefieren esconder su rutinaria vida y hablar de los defectos y debilidades de los demás.

Mientras tanto “la boluda” es contratada para formar el elenco del teatro de revistas, sin tener la virtud de bailar ni cantar bien, pero estas falencias captan a un público que paga la entrada y se rie justamente de sus errores; una pequeña porción le pide autografos a la salida del teatro y se sacan fotos junto a ella.

La boluda tiene un año exitoso, decide casarse con un empresario que pasa la mitad del tiempo en el exterior del país, y que cuando regresa le hace algunos pequeños favores por la noche.
Mientras tanto “la boluda” cumple sus sueños: cuidar su estética, obtener su centro de belleza, adquirir un departamento propio, tener una huerta, aprender idiomas, tomarse todo el tiempo que quiere para dormir, tomar sol, viajar y cumplir el sueño, que ella tenía, cuando tuvo el privilegio de presentarse en el mundo del espectáculo, con los simples hechos de: decir capitales de países errados y otras datos estadísticos, que no tienen validez, más que hacer reir al “hombre vivo”, así como desnudarse para una revista, realizar pequeños favores, pero a la vez cumplir cualquier fantasía sexual, lo cual “el vivo” tiene una gran acumulación de ratones en su cabeza, que sabe, tristemente que no va a cumplir.

“El vivo” seguirá despertándose de mal humor, criticando al gobierno de turno porque le sacan dinero de su bolsillo para cultura, deporte y esparcimiento, soñando con ganar la quiniela; tal vez tenga un título universitario, pero por su estancamiento y deudas jamás podrá dar su gran salto, y si progresa en el escalafón, más ajustada será la soga de la responsabilidad tendrá.
Los sueños del “vivo” siempre quedaran limitados por el tiempo y el cansancio; y el sufrimiento estará dada por su reiterada pregunta:” ¿Hasta cuando? ”.

“La boluda” se reirá de sus yerros, “el vivo” de los yerros de “la boluda”, pero la vida de este último será de mayormente rutinaria con más represión sufrimiento, carencia y mediocridad, que “la boluda”, a pesar que la segunda no sabe la capital de Uruguay.

lunes, enero 18, 2010

Una máldita entrevista laboral



Hace años que no me sentaba examinado de esta forma, la última entrevista laboral que sufrí por inseguridad fue hace más de diez años, esa vez también no daba pie con bola.
La cuestión es que la entrevista era vía Video Conferencia en comunicación a Brasil, la primera imagen que vi, en el plasma, fue un señor con rostro rígido y cuadrado y una mujer relativamente joven viéndome, en este artefacto, con sonrisas.

El señor comentó que la entrevista era en dos partes, una en inglés y otra en portugués, su rostros no me inspiraban confianza, en realidad, el acto de que tenga que balbucear frases en el idioma anglosajón, me irritaba, ya que nunca tuve pasión por el mismo, no sé si es por estar contra la corriente, pero jamás tuve facilidad de moverme con este lenguaje, ni tampoco la constancia para tener mayor solidez. En fin una de mis innumerables debilidades se ha manifestado en esta entrevista.

Luego de la primer pregunta, en la que contesté con un especie de libreto que me había aprendido de memoria, se le ocurrió hacer una segunda pregunta, y los rostros cambiaron: la chica dejó de sonreir y miró de reojo al señor, el señor mostraba señas de confusión, de extrañeza ante mi mal uso del inglés y ante el sentido de la pregunta, es decir, contesté algo que no me preguntó.
La charla prosiguió, mientras el señor hablaba, yo deseaba la finalización de la entrevista.
Luego el señor hizo énfasis de que tendría que mejorar mi inglés para poder comunicarme con gente Polonia y tener la seguridad de poder coordinarlos.
La segunda parte fue en portugués no me relajé para nada, ya mi cuerpo era un mar de sudor y mi mente bloqueada, llena de confusión y angustia, porque la repulsión ante mi mismo se acrecentaba, ya que cuando uno no es uno mismo, la intensidad se gravita y es por eso que uno fortalece su estado decadente.

Mi defensa fue la obsecuencia, la chica me preguntó si sería feliz cumpliendo la función de coordinador, y yo he contestado que sí; así también afirmé que no tendría problemas para mudarme a Sao Paulo; adicionando a lo que el señor me pregunto si podía dedicarle tiempo extra a mi fortaleza del inglés y cuanto tiempo tendría; volví a contestar afirmativamente y que no sabía el tiempo que tendría.

Mis deseos son distintos, yo decía a todo que “si” por el miedo de que mi trabajo de hoy, se terminé pronto, simplemente que la gente con la que realizo la labor me vea de una forma negativa. Aquí demostré otra debilidad, mi débil codicia, mi miedo al vacío laboral.

Cuando por fin culminó la entrevista, se me cayó el ánimo al subsuelo, a veces tiendo a presumir por los estados subterráneos, pero con más autovaloración a pesar de los externos, esta vez “los agentes de afuera” me desbarrancaron y yo no encontré manera para contrarrestarlo, sentí una gran depresión, angustia, intranquilidad y frustración; una parte de la realidad de cómo hoy estoy parado.

El hecho de que me examinen, que me miren de arriba, que tenga el poder para emitir un juicio y te lo hagan notar, hace que me vuelva más chiquitito e indefenso; sin duda, quedará como un mal recuerdo, del cual, puede aparecer o no, como secuela en la próxima entrevista.

Sigo dudando mucho en el plano laboral, será que no siento pasión por las exigencias diarias, pero bueno es lo que hoy me permite hacer cosas, mañana veré como me las arreglaré.
Nota = Que bueno el banco de imágenes de Google, la verdad me identifico con la ilustración

jueves, enero 14, 2010

30 km Lobos: Sol, lluvia, calor y lentitud


Luego de una noche de mosquitos zumbándome al oído, pero por suerte de a ratitos, me desperté en los Palotinos, una casa de retiro espiritual de Lobos, con un trato realmente cristiano.
Sin duda mostré lo peor de mi cuando cuento que corrí 100 kilómetros, como si fuese una proeza, y siempre pienso que de la forma que lo hago, lo puede hacer cualquiera: no mirar el reloj, cantando, solo la disciplina, pero si alguien es disciplinado en lo que concentra energía lo puede hacer en esto de correr. Volviendo, a mis supuestas hazañas, me siento irritable al escribirlo y al contarlo en el desayuno, aunque trato de aclarar lo que realmente me interesa.

Las 8 horas de la matina, lo encuentro a Claudio Maluendez, un ultramaratonista que está a cargo de la organización me dice que comienza 8 y media, aproximadamente.
En esa media hora, además de hablar con gente, observaba el cielo y sufría el calor.
Llegaron las 8 y media, caminé unos pasos para poner a los Violadores y comencé mi carrera a un lindo ritmo, al menos para mi, lo cual me permitía trotar y cantar algunos temas nuevos de los Viola. Fueron 5 kilómetros graciosos y con dejos de alegría, paro en el puesto y le tocaba a Juana la Loca.
En el trayecto campestre cada vez más repetido, me comenzaban a arder los cachetes y a pesar un poco las piernas del calor. Juana la Loca pasó desapercibida, hasta el punto que en el 9,5 km tuve que caminar, porque sentí el corazón en la garganta, acá ya fantaseé con abandonar, porque no corría una gota de aire, pero elegí caminar. En el 10 luego de mojarme y tomar mucha agua, me puse a Guasones, lo cual pude trotar 3,5 km y cinco temas, mi ritmo era lento, pero fue el trayecto que más troté de ahí en adelante.
En el 13,5 un señor amablemente mojaba a la gente con manguera, refrescaba, pero me había cansado de trotar, por lo menos eso sirvió para no insolarme.

El 14 siquiera lo pude realizar completo, porque sentí mucho cansancio. En el 15 bebí agua y el viento refresacaba ya que estuvo en contra, pero el sol me mataba, aunque con Turf pude correr unos kilómetros, hasta el 18,5 , parando en el 16,5, aunque corrí con los hits: “Cronica Tv”, “Casanova” y “Loco un poco”, luego hasta el 20 km, caminé mucho, otra vez el calor me envolvió.
Del 21 al 22 lo caminé, luego se largo a llover y con Cadena Perpetua y algunas canciones pude trotar otros dos kilómetros, esa era mi especulación, ponerme un número de temas para trotar, aunque la mayoría de las veces, no cumplía con lo esperado.
La lluvia fue intensa, y con gotas gruesas, despertó un tanto mi ánimo, pero no mi resistencia y fuerza; lo que me jodía era el barro ya que resbalaba seguido y no sabía por donde trotar.
En el 26, ya paró de llover y el grupo Smitten me iba a llevar a la meta, hasta el 29 camine y troté en pequeñas porciones. El tema “No me van a entender”, justamente, me arribó a la meta con un “Andalé”, el cansancio se hizo notar, y la verdad la energía se me escabulló en algún lado, porque en todo la carrera tuve muy poca, exceptuando los primeros 5 y el último kilómetro.Peor marca en tiempo de 30 km,: 3 horas 16’, una de las peores en velocidad de las 94 carreras que tengo, incluyendo ultramaratones, y rankea entre las 4 carreras de mayor ritmo por km: Famatina(50): 7’11’’ , Olavarria(100): 7’00’’, Monte(100):6’33’’ y Lobos(30): 6’32’’.
Un antiheróe con todas las letras, jajaja, un ejemplo a ignorar.