miércoles, diciembre 30, 2009

Mis tres décadas - Segunda parte (Los 90's)




En diez años hay casi 3700 días, encierro los mismos como diez años de mi historia, culminando esta década con dos hechos trascendentales en mi vida, que fueron mudarme solo y recibirme; sin duda fueron saltos positivos en mi vida, pero hubo que transcurrir primero.

Comencé los 90’ en una situación económica deplorable, me vestía con la misma remera varios dias seguidos, no tenía ropa, más la que me regalaba la madre de Juan Manuel, lo cual me daba mucho pudor aceptarla.

Con mis amigos juntábamos diarios por las casas con la excusa que eran para el viaje de egresados; con mi hermano recorríamos estaciones para recolectar diez mil boletos de cartón para no se quien. Así podíamos vivir unos días.

Recuerdo que en enero de los 90’ me fui de vacaciones junto a mi amigo Hernan Gil, a Mar del Plata, y no tenía dinero para irme, mi padre solo me dio para el pasaje en tren ida y vuelta y migajas, el mismo día que me iba a mardel, encontré en un cordón 10000 australes, lo cual me podía comprar muchas más cosas y estaba re-contento, hasta escribí que fue el mejor día de mi vida en el diario.

Ah una costumbre que comencé en el 90’ era escribir un diario todos los días, contando lo trascendente o lo rutinario en una columna de agenda.

Esas vacaciones estuvieron bien, junto a mi amigo, sus padres, sus tios y su primo.

En el 90’ seguí a todas partes a All Boys, que llegó a la final para ascender al nacional B y perdió con Laferrere, habia ahorrado plata todos los dias del viaje, para poder pagarme la entrada a la cancha cada sábado, pero el destino quizo que el equipo elegido no satisfaga mi capricho.

En el 90’, un año bastante vital y trascendente, entre muchas cosas tuve mi primer orgasmo sexual, luego de un partido de las canchitas, obtuve mi primer trabajo en el barrio de Once de cadete en una perfumería, dejé de ver a mi madre ya que no soportaba sus intentos de suicidio en la clínica Guadalupe, y era fuerte para mi hermano y para mi.

En la secundaria tuve que soportar que por mi delgadez, me llamasen poca vida, y mi reacción era con intolerancia e ira.

El 91’ fue uno de los peores de los 90’ junto al 92’. Recuerdo mi interés hacia las mujeres, donde las mismas eran inllegables y abominables, tengo nostalgias a irme llorando de muchos bailes y boliches, sobretodo de un boliche llamado “La France”, caminando del centro a Paternal, el trato soberbio y la injuria sin anestecia era lo que hacia que me amargue en semejante recorrido.

El viaje de egresados fue de terror, tratando de seducir, me vine vacío y sin besos, además de que se solidifico que mi lejanía con mis compañeros de la secundaria.

El primer beso, fue dado forzosamente en un baile del San Pedro Nolasco.

En el 91 y 92 fueron años donde la depresión, la soledad, la angustia, el odio, el resentimiento, el no tener del otro lo que yo quería, , me hicieron fortalecer y potenciaron el poder reflexivo, pero así también el de desconfianza, el de la asociabilidad, y de las quejas hacia el mundo.

El CBC fue una isla en mi vida, la verdad lo recuerdo con mucha alegría ese año vivido, tenía muchas reuniones copadas y que me sentía bien, estaba de novio en forma infantil con una chica conocida en Parque Rivadavia, junto a mis amigos Poly y Juan Manuel.

De sexo mejor no hablemos, ya que no funcionamos.

En los 90’ si bien tuve noviazgos, el primero (de tres meses) bastante desconcertante y manipulador con una mujer de Lomas de Zamora, que alivio cuando me separe…¡Puf!, hoy lo recuerdo y me digo que bien que estuve.

El resto de la década se dividió en búsquedas desesperantes de trabajo, con tres cuadras de fila buscando un puesto de cadete, teniendo un tercio de la facultad aprobado.

El gobierno de Carlos Menem me daba asco, así como la idiosincracia rescatada de la gente noventosa, que pensaba que, al obtener créditos, viajes baratos, y tener la suerte de un trabajo, defendía con otra re-elección al señor este, es por eso que ya lo que escoge la masa era lo contrario a lo que me pasaba, entonces preferí no meterme en situaciones de grupo. Mucho de mi entorno pensaba y soñaba en yanqui.

La música que corría en esos años era mi fanatismo enfermo de The Beatles, luego la ola de Queen y cuanto grupo extranjero había por esos años, porque yo también había sido conquistado por el colonialismo psicológico de los paises anglosajones. Es por eso que asistía a los mega-recitales, algo que encendía aún más la fiesta menemista y las relaciones carnales con Estados Unidos e Inglaterra

En la segunda mitad lo nacional priorizó, me di cuenta que ver un tipito extranjero y tan lejos que cantaba canciones en otra idioma no entraba directamente en mi sensibilidad, si la música, como Calamaro y los Rodriguez, Babasonicos, Autenticos Decadentes, Los Guarros finalizando con Caballeros de la Quema y Bersuit, sobretodo el primero me pego hondo.

Del 95 al 97 vivimos solos con mi hermano, y fue una experiencia, si bien mi padre mi madre(que ya estaba bien) nos mantenían, mi hermano ya tenia los sintomas de esquizofrenia y no se supo, por su enfermedad, mantener en los trabajos, así como en su adolescencia no se mantuvo en los colegios. Contaba con muchas reacciones violentas en la que pudo matar a alguien e incluso a si mismo.

En el 96’ comencé a dar clases en un colegio con poca edad, de la cual habia un alumno que me daba mucho miedo por su conducta, estuve dos años y medio en este trabajo, que alternaba con otro. Lo cual estabilizo mi situación en la facultad, donde tenía una novia en la misma, si bien era persecuta (como todas las que tuve), fue muy buena persona que me contuvo y me apoyó en diversas situaciones y estados vividos.

En el 96’ tuve un año más estable, a pesar de que mi pareja no me daba bolilla, pero mi madre ya estaba bien de salud y se mostró generosa regalándonos a mi hermano y a mi, un viaje a Mar del Plata, lo cual fui por primera vez al casino y me causo una euforia enorme de la cual mi cabeza pensaba todo el tiempo en jugar a la ruleta.

En el 98’ tuve la suerte de tener un trabajo en sistemas, y en el 99’ poder irme a vivir solo, con poco dinero, pero al fin solo, al margen del trato horrorifico que tenia con la esposa de mi padre y con mi padre, mi hermano, sin embargo, tuvo que soportar los embistes, las humillaciones y subestimaciones de esta atroz pareja.

En el 99’ concluí el año y la década recibiéndome de Licenciado en Análisis de Sistemas en la faculta de Ingeniería, institución que me pudo solventar económicamente, ya que directa o indirectamente me otorgó muchos trabajos.

En definitiva esta década fue donde la adolescencia se dio a conocer de la peor manera en la escuela secundaria, hoy día tengo los peores recuerdos y que me siguen marcando, donde sufrí muchos problemas económicos e inserciones labores, donde quise destacarme a y lo logré y lo sufrí por mi desconocimiento y por confiar en un potencial que no poseía, que sexualmente todavía no había llegado a la plenitud, pero si en la pareja, una persona que me ha dado el amor que tal vez no merecía, pero que sí, hemos vivido cosas fuertes, pero ya pasaron diez años y la inocencia de esa época no la tengo.

martes, diciembre 29, 2009

Mis tres décadas - Primera parte (Los 80's)



“El que no salta es militar”, corría el año 82’, un dia de sol, la gente en una cancha de fútbol unanimamente se manifestó en contra del tipo de gobierno. Ante la “derrota” de Malvinas, cual partido de fútbol, la masa mostraba su rabia. Justamente esta viendo junto a mi padre, a mi tio y mi hermano el partido en que jugaban, en Floresta, All Boys y Gimnasia y Esgrima La Plata.

Los ochenta, ay los ochenta, la etapa de mi niñez, de la cual me forjaba una personalidad pero con poco poder reflexivo, era llevado por sensaciones y por movimiento, siempre recuerdo hacer algo, ya sea alguna actividad deportiva en el club Comunicaciones, los partiditos improvisados en las vereda de mi calle, el patrón de la vereda, el quemado, la escondida, la mancha, trepar árboles y hacer casitas de maderas, juntar bichos, como lombrices o cualquier otro bicho raro en un terreno cerca de la estación de Villa del Parque, los videos y la droga que corría en los mismos, pero sin molestia; la plazoleta enfrente de la estación, los amigos efímeros que conocía en la calle, etc.

Si bien antes de los 80’ viví no tengo mucha conciencia de cómo era antes de esos años, sólo imágenes borrosas y ya no recordables.

Un momento feliz con mi familia fue cuando luego de ir a la Republica de los niños, los cuatro gritamos los goles de All Boys rodeados de hinchas de Gimnasia, en La Plata, con un dos a cero inolvidable, lo cual hizo un retorno feliz y agradable en familia. Poco tiempo después las peleas entre mis padres eran intolerables y sangrientas, desembocando en una separación impostergable.

Las frustraciones cuando me sacaron de la titularidad de un equipo de fútbol, o de basquet, ya que no era muy constante en los deporte.

Los torneos de ajedrez en las escuelas, por equipos y las copas otorgadas al colegio, pero individualmente perder un torneo por no soportar la presión de ser primero. La fealdad manifestada por los mocos, mi desprolijidad, mis manchones de tinta en el guardapolvo y en los cuadernos, y mi suciedad en general, ya que vivía arrastrándome por el suelo.

Los animadores en las fiestas para chicos, y soportar a los grandes en la fiesta de la noche de mi cumpleaños.

Los malos chicos que me cagaban a trompadas y retornaba siempre llorando a casa, el chico que me extorsionaba: prestándome un juguete y luego el mismo robármelo, y amenazarme para cobrarme, lo cual yo me sentía obligado a robarle a mi padre, a mi madre o mi hermano para pagarle a este chico.

Mucha inocencia, mucha soledad, mucha sociabilidad, muchas alegrías, mucha vida en mi infancia que viví a pleno en la década del 80’.

Las canchitas, ese juego solitario en que tuvo que ver con mis primeras excitaciones, el fútbol fue motor en mi vida como espectador.

Las primeras películas eróticas o con desnudos, que veía en casa de mi padre cuando lo visitaba.

Los shows que le daba a mi madre, y que luego que pude cantar en vivo hacia un grupo de personas, gracias a las clases de canto que tomaba. Zas era mi grupo más repetitivo y el que me causaba tanta euforia.

Los primeros bailes organizados por Juan Manuel (mi amigo de toda la vida), el hecho de apoyar a una mujer y la vergüenza de hacerlo, las posibles chicas que no fueron a la edad de pre-adolescencia, por ende se postergó el primer beso.

Los inocentes robos a fruterías, luego de Gimnasia del colegio secundario, o manguear por la calle para jugar unas fichas en los videos.

Terminé la década con hiperinflación y con saqueos, sintiendo personalmente angustia por como aumentaban las cosas de una hora a otra, y odiando profundamente a Susana Gimenez por su ostentación de joyas y ropa cara, en medio de la terrible crisis que vapuleaba la salud mental y económica del entorno en que vivía.

Mi depresión creció aún más viendo la asunción del presidente payaso Carlos Menem.

La década del 80’ culminó con mi madre internada, Recuerdo soportar la última fiesta de fin de año(o década) en casa de mis tíos y soportando con odio y rencor la falta de interés y de existencia de sus sobrinos, por suerte fue la última vez que compartí una reunión con esta gente.

martes, diciembre 01, 2009

Signos, intensidades y sentidos





Al leer el libro de Pierre Klossowski: “El círculo vicioso de Nietszche”, me quedaron flotando estas tres palabras y algunos conceptos que dieron origen a mi curiosidad para investigarlo.


El círculo envolvente del sentido de la vida, según el libro, es revivir intensidades, es decir, si se siente cansado, descanse; si desea que alguien lo guíe, obedezca, y así formando el círculo de la ilusión que le depara el signo del deseo de revivirlo.
Los pensamientos están provistos de signos, Klossowki expresaba que “Los pensamientos son los signos de un juego y de un combate de los afectos; dependen siempre de sus raíces ocultas”, tomemos la palabra significado, como el origen de signos, es así que darle signos a las vivencias, actitudes, materias, es lo que actúa como puente, es decir el signo, entre el estímulo externo y el pensamiento, por ende, cuando nos adentramos a nosotros mismo, igualmente habrá un agente externo invocado en este diálogo.

“Intensidad, excitación, tonalidad: así es el pensamiento, independientemente de lo que enuncia y más allá de lo que pueda enunciar. Su aplicación suscita a su vez otras intensidades, otras excitaciones, otras tonalidades”, decía Klossowski y agregaba: “Lo que el Eterno Retorno implica como doctrina que la insignificancia del “de una vez para siempre”; si todas las cosas acontecen de una vez para siempre, la falta de intensidad hace que caigan en la insignificancia del sentido. Pero debido a que la intensidad es el alma del Eterno Retorno, las cosas sólo adquieren significación merced a la intensidad del círculo”


Si las cosas repentinamente suceden de una vez para siempre, se pierde la intensidad, ya que se volverá predecible la sucesión de estímulos para fluctuar el grado de intensidad. Si uno sabe que va a suceder, y como va a suceder, el factor sorpresa tenderá a nulo, por eso el nivel de intensidad bajará al recibir tal estímulo, si hay cierta incertidumbre en lo que uno sabe que va a suceder, la intensidad aumentará.


Según la R.A.E tiene como una de sus definiciones: “Vehemencia de los afectos del ánimo”, es justamente lo que hace al grado de intensidad.
Pongamos el ejemplo de estrellas mundiales, que “todo” lo tienen o aparentan tenerlo, al saber que todo es predecible, y que el grado de intensidad baja, precisan realizar ciertos ajustes a sus intensidades, es por eso que, generalmente, buscan sentidos distintos a lo que expresan, el conformismo (ese de una vez para siempre) se debilita y suelen ambicionar lo que le da cierta incertidumbre “no tener”. Esto pasa sobretodo cuando hay quantums enormes de energía que despilfarrar, de los cuales fluctúan los niveles de intensidades.

El círculo, según Klossowski, se puede resumir en: “La palabra, desde el momento en que significa una emoción, la hace pasar por idéntica a la emoción experimentada, que sólo es fuerte en el momento en que carece de palabra. La emoción significada, más débil que la emoción insignificante”, y con esto trata de revivir la emoción, lo que es significado e insignificado es el agente externo, donde se coloco una determinada emoción.
Para designar la coexistencia entre intensidades, signos y sentidos, Klossoski define, a la voluntad de poder “como principio de estas fluctuaciones o intensidades que se interpenetran. Y también el eterno retorno como principio de estas fluctuaciones o intensidades que retornan a través de todas sus modificaciones. En suma, el mundo del eterno retorno es un mundo de diferencias, que no presupone ni lo Uno ni lo Mismo, sino que se construye sobre la tumba del Dios único y sobre las ruinas del Yo idéntico. El eterno retorno es, en sí mismo, la sola unidad de este mundo que no tiene unidad si no es retornando, la única identidad de un mundo que sólo tiene mismidad en la repetición.”.


Por último Klossowski expresa: “No somos más que una sucesión de estados discontinuos con relación al código de los signos cotidianos, y sobre la cual la fijeza del lenguaje nos engaña: en la medida en que dependemos de ese código concebimos nuestra continuidad, aunque no vivamos más que discontinuos: pero esos estados discontinuos sólo conciernen a nuestra manera de usar o de no usar la fijeza del lenguaje: ser conciente es usarla. ¿Más cómo podremos saber lo que somos si callamos?”.
Los estados cotidianos se refieren a las intensidades de los signos, y es por eso que el callarse, no es justificar el signo, sino que se vuelve insignificante, es, por ejemplo, como leer un libro, sin entenderlo o pensando en otra cosa, el olvido actuará como intensidad baja o nula, solo el tiempo transcurrirá sin darle funcionalidad o interpretación a lo leído, traduciéndolo como olvido, es decir, el único significado de lo que estoy leyendo es el acto de que lo estoy haciendo, pero no la atención que atiende la memoria en la lectura.


miércoles, noviembre 18, 2009

A esta altura del año


Seis menos cuarto se prende el televisor, señal de que tengo que abrir los benditos ojos, para levantar la conciencia, y comenzar un nuevo día a un horario que me es forzado empezar.
Mi primer balbuceo de estos últimos días al primer centelleo de la TV es:”La puta madre, otra vez”. Me quedo remolando en la cama, subyugado al televisor y los noticieros cuya costumbre de dar malas informaciones me parece irritante, pero no quiero mover un dedo para ponerme en pie e ir a lavarme los ojos, que yacen semicerrados, mover las piernas cansadas de tanto estar sentado o parado a lo largo del día anterior.

Pero a esta altura del año no puedo hacer grandes cosas ni grandes cambios, especulo con todo, con tal de abstraer mi mente a un agente externo que me entretenga o me tenga embobado: TV, música, Internet, etc; la cultivación del desarrollo intelectual o de razón involuciona, es por eso que a esta altura del año me conviene minimizar el dialogo, porque seguramente mi nivel de conciencia será muy primitivo con respecto a mis idelogías.

A esta altura del año están las reuniones, y como el desarrollo del habla y de la atención disminuyen por el estado estenuado, desembocando en somnolencia y aburrimiento; de por sí la gente me agobia con sus logros, sus conclusiones, su lucidez, su manera de ver el mundo, que teniendo a mi favor la injustificación de mi presencia que atengo a mover afirmativamente la cabeza, casi sin saber que me quieren comunicar.

A esta altura del año mi nivel de concentración fluctúa en la boludez, tengo que leer miles de veces algún párrafo o frase de libro, diario o revista, para dar con la idea expresada.

A esta altura del año, no me interesa conocer gente nueva, siquiera lugares nuevos, me podría sorprender, pero no me da la memoria para recordar un nombre, un paisaje, un momento, una frase, una canción.

A esta altura del año reflexiono si tengo que ir a correr, entre el dolor en el tobillo y mi fatiga mental y muscular, siempre gana: el ocio, el paquete de papas fritas, la levité y algún partido o comentario de fútbol, que hablan cosas concretas del juego y sus chismes. Las pruebas atléticas y las aguas abiertas, a esta altura del año, están totalmente descartadas.

A esta altura del año, siquiera puedo planificar, el mismo no culmina, y no hay un camino claro para decir voy a hacer esto y lo otro porque no, los planes son frágiles y débiles, por ende mi actitud sigue siendo la haraganería y el ocio, algún día dije que mi pecado capital preferido era la pereza, a esta altura del año lo rectifico.

A esta altura del año, en el ambiente laboral, miro el reloj a cada momento, me siento incómodo, y eso que el contexto es gustoso, pero me mata, a esta altura del año, la rutina impuesta.

A esta altura del año, me doy cuenta que numéricamente se me va otra década, y el haber vivido muchos años y pensar como si tuviera menos edad, me da incredulidad de cuanto tiempo pasó de que sigo pensando y actuando casi igual.

A esta altura del año, me da ganas de escribir estas cosas superfluas y opacas, porque a esta altura del año florece mi decadencia.

martes, noviembre 10, 2009

El yoismo




Partiendo de la base del significado del término yoismo, si nos referimos al latín, “yo” tiene origen al ego, y “ismo” se refiere a la palabra "práctica", por ende, es la práctica del ego, colocar el mismo en primera persona.
Utilizando el sentido común el “yoismo”, en el orden linguístico, puede ser el abuso del término yo, en el habla.
Por ejemplo: “Yo estuve ahí en Finlandia, porque yo me morí de frío, pero igual yo lo pasé muy bien”; como para dar un ejemplo burdo. El repetitivo uso del YO y/o el gran egoísmo, son parte del uso de esta palabra, inexistente en la Real Academia, pero decantada en el lenguaje cotidiana.
Ahora, ¿ Por que el yoismo está tan mal visto, si realmente focaliza el ser?
Cuando uno escribe en un blog, por ejemplo como lo hago ahora, sin duda hago práctica a una subjetividad desemboca en un yoismo; sea para el halago como para la crítica, proveniente de uno mismo como del exterior. Como bien leí en una pseudo-definición:
“La persona reconociendo a su yo, se convierte en su propio SOBERANO. Esta visión del egoísmo ve en el otro a una persona con igual capacidad de gobernarse que la que uno tiene, por tanto no se trata de una visión competitiva de la persona en relación a las demás, sino de una actitud ante uno mismo que en nada impide la cooperación mutua o el compromiso voluntario, y que incluso puede alcanzar su mayor desarrollo en el ejercicio de estas.”

¡Ojo! que el yoismo es una arma de doble filo, ya que por situaciones de enaltecer el propio ego, la persona puede ser cínica y perjudicar a los otros, ya que el yoismo carece, en esencia, de la voluntad comunitaria, exceptuando que el hecho filántropo sea hecho para satisfacción personal, con consecuencias beneficiosas para el otro.
Particularmente opino que las grandes personalidades han practicado en su vida, el yoismo, ya que al ser líderes y hacer poco caso de ajenas opiniones, sino hacer uso para construir un mundo mejor, lograron su propia satisfacción extendida, como consecuencia, a muchas personas, estas personalidades pueden ser: San Martin, Gandhi, Shindler, etc.
Otro quisieron refugiarse en su propio “yo” y aislarse, pero sin embargo fueron grandes referentes en lo artístico, como por ejemplo: Fredrich Nietszche, Van Goth, Kafka, etc.

Pero aquel que no práctica el yoismo proveniente de su propio ego, sinceramente en mi opinión, es una persona parásita, es decir dependiente del “yo” que lo manipula, para el cual el hombre (o la mujer) es dócil y sumiso, para conformar un yo obsecuente y repetido.
En mi opinión, la libertad y el desarrollo del yo, puede construir bases para un mundo mejor, siempre y cuando el yo hace inmersión en cada uno de los contextos que mira, y repitiendo solamente cuando provenga una auto-reflexión de lo que ocurre.
Pablo Gomez describe en una nota interesante de "MDZ online", situaciones del yoista argentino y de otros paises en el siguiente link http://www.mdzol.com/mdz/nota/55870
A pesar de que hay una paradoja en su última frase: “el antiyoísmo bien entendido, empieza por casa”, porque el antiyoísmo, no tiene poder reflexivo, ya que uno focaliza la mirada del yo, a partir del otro.

Particularmente no conozco una persona que no haga uso de la práctica yoista.

Haciendo una exaltación del yoismo, escribí esta entrada en mi blog

lunes, noviembre 02, 2009

Las pérdidas


Al fin y al cabo, el mundo y la naturaleza te sorprende.
La semana anterior, incluso hoy mismo, tuve que soportar las pérdidas de muchos crías de patos, hasta de una de las patas adultas.
Los patos, las crías de la semana pasada que eran 10, hoy solo quedo uno y encontré a uno muerto, sin saber la razón, los otros ocho ni noticias.
La semana pasada desapareció la otra madre, Matraca, y sus dos hijos, yá de tres semanas y bastantes grandecitos. Con esta última tenía comunicación, sentimientos y hasta confianza, pero yo no soy el dueño durante casi todo el día, es por eso que no pude saber nada de ella.
El lunes pasado, al no encontrar rastro de ninguno de los tres, me sacó el sueño, me angustió hasta sentí desgano por algo que tal vez ni tengo que alterar, simplemente porque sentía cariño por esta pata.

Hoy luego de un fin de semana veo a la otra pata con solo dos cachorritos, y al mediodia encontré uno muerto, es decir está la patita escondida La actitud de la madre pata es desesperante, se agazapa, no para de cuak-cuak pero de desesperación. Está asustada y escondida, los patos machos están volviendo a arremeterla y acosarla para intentar copular con ella.

Estas situaciones, en las cuales, los animales son vulnerables, ante los embistes de la naturaleza y de lo que lo rodea: vaya a saber si tragaron algún veneno, si se lo comieron ratas o algún que otro bicho, o los mismo patos machos han matado a sus propias crías, aunque el rol de padre no existe en los patos.
La tendencia está en que otra pata va a desaparecer y sería la ultima pata del lugar, los 2 machos tienen vida normal y controlada, el habitat jamás les puso la vida en peligro, ya que hace más de dos años que se encuentran en el lugar, las tres patas no llegan al año de vida (hay dos desaparecidas)
Sin duda la vida de las hembras en este lugar, las ha llenado de stress, de miedo y luego de muerte. Y justamente al dar vida y tener paciencia para empollar un mes, se encontraron muy repentinamente con la muerte y/o la desaparición.

En definitiva la historia de estas tres patitas me trae congoja y angustia.

viernes, octubre 23, 2009

De familias propias, ajenas, adoptadas y rechazadas.


En el trabajo donde ejerzo, al ver una mujer embarazada de un hombre que hacía dos años fue padre de un hijo con otra mujer, me dio cierta curiosidad de como se iba arreglar, en un futuro inmediato, con dos familias.
La familia propiamente dicha, es establecido por el ser humano, los animales tienen instintos, sobretodo las hembras (en la mayoría de las especies) para cuidar en un periodo corto de tiempo a sus críos, el macho copula y luego queda absuelto de su rol de padre.

En el ser humano podría pasar lo mismo, pero hay una responsabilidad, ya sea genética o cultural, en el que el hombre debe hacerse cargo de los hijos.
La responsabilidad del hombre se puede hacer más sólida aún, con la identificación propia, a través de su hijo, ya sea a imagen y/o semejanza. Todas esas coincidencia hacen(o pueden hacer) que la relación filial entre padre-hijo se aferre más, ya que el padre psicologicamente es el sustituto de la madre sobretodo en los primeros años de vida del niño.

Volviendo al caso del principio, y en el mundo de hoy, donde el tiempo apremia, y el hombre se tiene que hacer cargo de un hijo fuera del hogar, y otro en el propio, siendo las criaturas dependientes de un ser adulto, teniendo la ventaja de convivir con uno de ellos,
¿Qué pasaría si fuese al revés ?, es decir el caso que la madre tenga dos hijos de dos padres distinto en un corto tiempo. Supongo que exactamente lo mismo, pero comúnmente con los niños adentro y en convivencia con la madre.

Un niño de hoy en día, además de su familia concebida, adopta o rechaza familias, sean el vínculo elegido con las nuevas parejas de sus progenitores.
En la actualidad, se va perdiendo la estructura de la familia tradicional, si bien, continúa en muchisimos casos, se va aceptando este tipo de mezcolanzas, que viéndolas a la distancia se hacen muy complicadas para desarrollarse individualmente.

Algunos dicen que le afecta al niño psicológicamente, los que tienen una mirada más conservadora, otros que mientras el niño sea educado con amor y buenos valores, se podrían sustentar muy bien y salir adelante.
Los niños simplemente se adaptan, el ser humano, a la corta o a la larga, generalmente es un ser adaptable, ya que se han cambiado los ritos y tradiciones.
La ventaja que un niño (adolescente o adulto), al tener tanta diversidad, y no basarse en lo tradicional, puede tener la libertad de elegir cúal es su verdadera familia, es decir, su sociedad primaria.
En la actualidad, se ve mucho más, como imagen enternecedora, la procreación, que la familia en sí.

La familia tradicional, sin dudas, entró en crisis, pero la misma desemboca en un nuevo modelo, donde una persona puedo concebir hijos, de tres familias distintas, por ejemplo, otrora, la negación de la construcción de un grupo familiar tradicional y simplemente la necesidad de estar en pareja con otra persona adulta. Generando un grado de incertidumbre, en cada cambio de los componentes familiares.
Ante tanta tecnología, las personas viven enajenadas en un chat, blog, foro, red social, generándole ilusión, a veces valorándolo más que el ser humano que se tiene al lado. ¿Será que la concepción de objetos despreciables o sujetos significantes no hacen distinción entre lo real y lo virtual?

Las cartas están echadas, los hombres y mujeres están inmersos en un nuevo modelo donde padres y/o madres adquiridas o rechazadas pueden formar parte de la familia elegida.