viernes, junio 24, 2011

Voluntad y no voluntad en Arthur Schopenhauer (1788-1860)




















BIOGRAFIA


Arthur Shopenhauer nació en Danzig. Hijo de un hombre comerciante, admirador de todo lo inglés; de estrecha relación con su hijo, al que anheló que sea comerciante, como él. En cambio, su relación con su madre fue complicada, ella era jovial y alegre, hábil para las relaciones sociales, que finalmente desheredó a su hijo, justamente por sus constantes discusiones.

En sus consecutivos viajes en sus más jóvenes años, estableció una especial percepción sobre el mundo ante tanta convulsión manifestada por enfermedad, vejez y muerte.

En 1805 su padre se suicida, y Arthur responsabiliza a su madre, con lo cual se traslada a vivir a Weimar. Aquí, luego de probar su rol de comerciante durante 6 años, ingresa a la universidad, siguiendo cursos de medicina, ciencias naturales e historia.

También comienza a experimentar una fuerte influencia del brahmanismo, budismo y taoismo, y un largo etcétera de las ideas maestras de Oriente pasaban por sus manos mientras veía en ellas constantes afirmaciones a los planteamientos expuestos en su tesis.

En 1819 entrega a su editor “El mundo como voluntad y representación”, una obra clara sobre la densidad de la vida, con influencias de oriente. Si bien, es un libro profundo, conciso, resulta ser un fracaso, lo cual justifica por no ser obra para su tiempo, sino para tiempos venideros (ya que su tercera edición a más de 30 años, fue un éxito)

En 1822 vuelve a Italia de la que regresa en 1825 con intención de dar clases en Berlín, pero sus clases no se llenan a diferencia del por entonces popular Hegel. Además, se le niega una cátedra. El fantasma de la persecución a su obra empieza a asomar y al poco decide trasladarse a Francfort del Main debido a un sueño premonitorio del que deja constancia. En poco tiempo el cólera haría su aparición en Berlín, y su rival, Hegel, caería víctima de ella.
Durante su vida en Francfort, va publicando diversas obras. "Sobre la Voluntad en la naturaleza" publicada en 1836, intentaba conciliar su sistema con los últimos logros de la ciencia pero no tuvo mayor resonancia.

En 1838 fallece su madre, poco después va a concurso convocado por la Real Academia Noruega de las Ciencias que premia su ensayo "En torno a la libertad humana", pero en otro convocado por la academia danesa no obtuvo galardón pese a ser el único presentado por "irrespetuosidad con los filósofos consagrados". El resto de sus obras sufrirían parecido destino. En 1844 pública la segunda edición de "El mundo como Voluntad y representación", aumentado con un segundo volumen de "Complementos". Esta ignorancia sobre su obra se aguantaría hasta que en 1851 aparecerían los "Parerga y Paralipómena" (Cosas accesorias y omitidas), y su fama se disparó. Los artistas intentaban retratarle, la juventud le seguía en esta visión no optimista del mundo tras haber experimentado la desilusión de otra revolución más, la del 1848-49, y personajes como Wagner quedaban impresionados. Este último, leyó "El mundo como voluntad y representación", y en ella se inspiraría en buena parte. Incluso le llegó a mandar un ejemplar dedicado de "El anillo de los Nibelungos", su máxima obra. Como consecuencia de este reconocimiento final, "El mundo como voluntad y representación" alcanza su tercera edición, y al año de su muerte, 1860, se publica la segunda edición de "Los dos problemas fundamentales de la ética".

LA VOLUNTAD.


Por influencia budista, Schopenhauer trasmitió, como una revelación el concepto, paradójico, según mi opinión, de que “la felicidad del hombre no depende en cumplir los berrinches de la voluntad, sino superarla y renunciar a ella”. Esta frase, si bien es ambigua, ya que uno al desprenderse de la voluntad, se puede retirar de su ego, es así que la completa con: “la compasión nos puede dar ese estado de felicidad, es decir, en la medida, en que renuncie a mi voluntad y cumplir la de los demás me libera de la mía”, de esto hablaríamos de generosidad, de una voluntad individual hacia lo colectivo y no hacia el mismo sujeto. Es por eso que esta misma generosidad llevó a varios filósofos a ser acéticos.


La voluntad de vivir, representa siempre la misma pasión: existir.

La noluntad (la no voluntad) propuesta por Schopenhauer se presenta como una alternativa para enfrentar el absurdo que exponen los acontecimientos de la cotidianidad, e implica un renunciamiento a la vida misma, en todo lo que comúnmente la caracteriza, en esencia, el deseo; se trata de extirparlo definitivamente por medio del ayuno, el silencio, la castidad y la humildad, hasta poder alcanzar una virtud extática, o una vivencia mística secularizada.

La noluntad, según el mundo oriental, es la auténtica renuncia a la vida, como adentrarse de la propia individualidad en el nirvana, en el que el Uno es Todo y el Todo es Uno, es decir, en donde se da una identificación de lo particular en lo universal, o como Schopenhauer quiere decir, el sumergimiento de los «unos» en el mar profundo y tenebroso de la Voluntad. Un nihilismo como renuncia a la vida, a la procreación, a los bienes del mundo y, finalmente, como un indiferente dejarse arrebatar por la Voluntad. La ideología de Schopenhauer es un canto al dolor y a los males del Mundo, que se plasma en un pesimismo, traducción directa de esa negación de la libertad humana, un voluntarismo y finalmente en un quietismo, próximo al de diversos sectores orientales, especialmente del hinduismo y del budismo.


CONCLUSIÓN

Interiorizándome en estos últimos párrafos, haciendo uso de una supuesta noluntad en el mundo de hoy, es decir quedarme quieto, negarme a la libertad dejándome llevar por los males y dolores del mundo, ya que al inmiscuirme profundamente en ellos a través de la minimización de la alimentación, del habla, del ejercicio, entre otras actitudes y aptitudes terrenales, teniendo como hito el desprendimiento del dolor.


Ahora, corriendo bajo el riesgo del dolor, pero también con la posibilidad de la euforia y el placer terrenal. ¿Uno con que se queda? La vida es absurda y densa, cada vez más los seres humanos estamos menos preparados de soportar la muerte, o en su defecto, la degradación.


Es, por consecuencia, que las opciones de inconciencia, tanto la meditación o la filosofía oriental, así como el uso de estupefacientes (alcohol, drogas u otros) para soportar o aislarse de la densidad y el dolor que nos puede causar el vivir.

viernes, junio 10, 2011

Mi relación con las drogas - 3ra. parte



Asistí a un bar pintoresco, donde ofrecen recitales de música y otras expresiones artísticas. He presenciado numerosas veces a apreciar y disfrutar de innumerables eventos.



Esa noche tocaba mi grupo de punk-rock preferido. Me ubiqué, solitario, al fondo del establecimiento, al lado de la barra, gozando de una vista panorámica y nítida hacia mi admirado conjunto de música.


Comencé con un vodka, para soltarme y cantar a viva vos, ya que sino, me suele apoderar un pánico escénico. Que loco ¿No? En vez de reparar este error sobrio, sigo utilizando el artilugio de beber en lugares convocantes, como si alguien va a posar su mirada sobre mí y me va apuntar con el dedo. Aunque, en definitiva, lo que trato es soltarme más, ante tanta pesadez del ser.
Luego tomé otro más, que era un vaso entero, es decir, dos medidas estándar.
Al culminar el recital, salí un tanto alegre y eufórico, tomé por Balcarce con los auriculares puestos, escuchando y cantando el grupo que acababa de disfrutar.


Al virar por la calle Defensa, diviso dos chicos, el más alto de 17-20 años, y el más chico no llegaba a los 15. Los miro, les sonrío y los saludo. Ellos se acercan, el más joven, súbitamente, se apodera de mi aparato MP3, diciéndome:
- A ver como es
Yo, desconfío y le preguntó:
- ¿Para que lo querés?

Finalmente, luego de forcejear, se lo arrebato. Mis pulsaciones aumentaron, hasta que el más grande saca un cigarro armado y me dice:
- ¿Tenés algo de plata? Esto es pasta base (Paco)
Le doy 20 pesos, el pibe prende el cigarro, y compartimos unas cuantas pitadas los tres. El efecto fue prácticamente inmediato, era como si mi cabeza despegase y volara al cielo, la distensión fue superlativa. ¡Jamás había sentido un vuelo semejante! Estaba en el súmmum de la relajación, no sentía ningún temor.


Luego los abrazo a ambos, les balbuceé, supongo, algunas frases bonitas, fraternales, halagos; ya que me sentía fuera del mundo. Hasta que, el más grande se separó, sacó una pistola y me dijo:
- ¡Dame la billetera!
Quedé perplejo, pero sin temor, ya que sentí como frustración por su actitud, a lo que le dije:
- Sos un pelotudo ¡rompiste códigos!
Ambos no tuvieron reacción, yo seguí caminando y ellos se quedaron como sorprendidos. Los vuelvo a mirar y les remití el mismo insulto con un dejo de tristeza y desolación, ya que mi intención en ese momento, era celebrar la distensión que genera ese estupefaciente.

El efecto duró algo más de una hora, ya que en un lugar de comida rápida siquiera sentí el gusto de lo que estaba comiendo. Realicé algunas llamadas a amigos, para compartir lo bien que me sentí, pero no tomé partido del riesgo que corrí en ese momento.

Finalmente fui sólo a un bar conocido, y mi actitud, hacia las personas, era demasiado verborragica y fuera de lo común. Mis pensamientos fueron incapaces de generar un filtro, haciendo finalmente lo que quería: desparramar alegría y comicidad al prójimo.

sábado, junio 04, 2011

Un cumpleaños nihilista.


Otro más, y van los suficientes para que no estén acorde a esta cabeza dubitativa e incierta, que no, sólo se termina de realizar y de seguir un camino recto, sino que no sabe cual es el camino y se refrega en la mismísima virtual nada, por ende, mi porte es débil y se nota.



Todo se paga, yo tengo que abonar el precio de siempre luchar por encontrar el placer en cosas especificas que en ciertos tiempos me daban goce, y no eran (o son) escapes de mi constante duda. No está mal dudar, pero vivir sumergido en el río de lo incierto, o de lo cual no tengo una puta excusa para fundamentar.


Ok, hoy cumplo años, recuerdo una mujer “toco y me voy”, luego de someternos al acto, reflexionamos sobre la vida y el pasaje del tiempo: yo le dije: “Ya no festejo los cumpleaños” y me dio un discurso, que me tocó en lo más sensible, me comentó de que hay que agradecer haber llegado hasta acá, que hay que compartir la alegría, que es preferible tener algo que festejar que algo de que quejarse.


Sin duda, a la distancia, era muy razonable su apreciación a la vida contra mi vergüenza de cumplir años, e ir, teoricamente, degradándome y envejeciendo; estando más cerca de la vejez, o mejor dicho del dolor. ¡Tengo pánico al dolor!



Pero el tiempo pasa, y mi experiencia pasa por lo vivido, pero hay una vasta cantidad de asuntos que deje pasar y que periodo tras periodo, quedan irresolutos pasándole factura a esta compleja y dispersa cabeza.
Hace doce años que vivo solo, con proyectos de convivencia flacos y sin una base sólida, supongo que no quería mezclar mi vida epícurea (o mis escapes) con el sacrificio de planificar una convivencia y de lo que eso conlleva. Se me había hecho hábito y una rutina, los días de visita a mis posibles convivientes y soy reacio al cambiar, pero los relojes corren.


En un momento disfruté de lo establecido, pero últimamente, prefiero dormir con alguien que solo, me hace sentir más contenido y acompañado. ¡Hoy me pesa la soledad!
Se hace muy difícil salir de las rutinas, entrar en cambios, pueden pasar años y las tres o cuatro cosas o actividades que me gustan, la mantengo con uñas y dientes; sin hacer uso de novedades o innovaciones en las tres o cuatro actividades cotidianas.


Mis postulados rebeldes hoy no tienen fuerza, sé que el precio que tengo que pagar por el día a día, es cada vez más alto, al que mis desaires de rebeldía pretendían, entonces, tengo que seguir inmerso a un sistema pacato (un sistema se refiere a un trabajo), del cual no tengo habilidades para salir o obliterar, por ende, sigo igual por desconocimiento y desconfianza de mi mismo hacia los agentes externos. ¿Eso es Fobia Social o que? Supongo que es no tener idea de los nichos o frustrarse fácilmente.


Mis caprichos existen, y no salgo de ellos, lo que no me gusta me dispersa y lo hago de mala gana, por ejemplo el inglés, una herramienta para moverse en mi carrera y en este mundo económico. Toda disciplina que me impongo para este idioma, fracasa.


De igual manera con los hobbies, pero ahí, no tengo que demostrar nada a nadie, incluso me dan satisfacción. La cagada es mi cerebro pragmático que, punzantemente, me envía mensajes de evaluaciones hacia mis hobbies, y que si ellos absorbieron mis oportunidades para encontrar un nicho y “seguridad económica”.


No sé manejar un autómovil, nunca me gustó y conocer de manejo es, justamente, una herramienta más para moverse en el mundo.
No tengo una obra social para la prevención de cualquier enfermedad o realizar un tratamiento más o menos normal en esta ciudad.
El no tener lugar propio para habitar, pagando un alquiler bastante oneroso, comparado con el anterior, además de que los de la inmobiliaria son seres que no me cae bien en sus tratos.
El futuro de mi hermano, su poca contención de la familia, incluyéndome; mi inacción y desconocimiento del trato hacia su padecimiento, mi pequeña prestancia de contensión. En consecuencia,  actúo escapándole al problema; colocándo mis inseguridades como prioridad a resolver.


Mi poca llegada hacia la gente, mi carácter reservado, frío e introvertido. Mi falta de habilidad y herramientas mentales para tener amigos, contactos, demostrar mis potenciales y realizar transacciones comerciales o negocios.

Igualmente ya no me obsesiono tanto por la actividad fisica, que impedían la vitalidad en asuntos  instintivos placenteros que había relegado y desvíado las energías a mis adicciones,  hasta el punto de percibir cierta fobia.   Amén de eso resurgió una sensibilidad enterreda desde hace mucho tiempo. Hice mal, en no indagar y en trabajar en esto, pero ya está, hoy es otra cosa.

En definitiva la libertad que busqué me hizo más esclavo ante las necesidades que describo. El deshacerme de la pesadez que me subyugaba, se tornó más densa, ya que ahora estoy con miles de cosas pendientes, insatisfacciones y necesidades. El rompecabezas se le agregan fichas o resurgen de ciertos vacíos que yo mismo sembré.
El mismo es muy dificultoso armarlo o establecer una estrategia, no tengo vestigios de cómo moverme, es comenzar de vuelta y eso apareja cierta crisis.

El 2011, si bien, mimándome, lo manifesté de transición, pero con algunos hitos que voy consiguiendo, hay cierto sabor a quietud e inconformidad. Puedo parecer pretencioso, pero no lo fui durante muchos años de mi vida, verdaderamente casi nunca me jugué, por una ideología barata del disfrute; pero tampoco la cambiaría por un sacrificio puro y un constante deseo insatisfecho.

Se hace cuesta arriba moverme en el mundo que creo que veo, tengo pocas herramientas, así como mucha desconfianza en cada paso que doy, culminando, siempre, pero siempre en lo habitual (levantarme temprano, trabajar en una oficina, volver, hacer actividad fisica, ver Televisión y dormir; eso durante casi todos los días hábiles), en lo previsible. El concepto de riesgo me aterra, pero, hoy, necesito alguien que venga y me diga: “Percho, levantáte y probá con estas alternativas, fijáte cuál es la mejor”. Ese alguien no existe, yo mismo estoy siendo incapaz para generarmelas, o por las menos para accionar. Y los proyectos alternativos tienen menos vida que una oruga.


Redondeando: el tiempo se consume, lo incierto crece, y yo me deseo un próspero nuevo año.

martes, mayo 31, 2011

Mi relación con las drogas - Parte 2










Era hábito en febrero/marzo consumir todos los días hábiles, a las dieciséis horas, el colectivo de la línea 44, cuyo recorrido transitado partía desde el barrio de Caballito/Flores, hasta Pampa y Juramento.



Un día sucedió algo extraordinario, un suceso que me llamó la atención, a sabiendas, que soy el tipo de persona que polulamos por los ámbitos de la medianía, lo controlable y previsible.


Más allá de esta reflexión un tanto pelotuda, vuelvo al asunto; como siempre, saludo al chofer con un “Buenas Tardes”, y como era costumbre me contesta con un


- ¿Cuánto?
Resignado respondo:
- Uno veinticinco.
Luego, yendo caminando hacia el fondo del vehículo, observo un sujeto verborragico hacia una señora que desviaba la mirada hacia otro lado. Esta persona que se comunicaba en de manera agresiva y aturdidora y balbuceaba:
- ¿Vos cuantos años tenés? ¿Más de cincuenta, no? ¿Y a tu edad tenés ganas todavía? ¿No te va alguien menor? ¿No tenés hijas? Porque yo soy un todo. ¿Sabés?



En Donato Alvares, hubo enroque de asientos, la señora se fue a un asiento de a dos de más adelante. De izquierda derecha la disposición de los asientos fue: el chico eufórico en el extremo, un asiento vacío, una señora, yo y una chica joven a mi derecha. El sujeto en cuestión comenzó a aplaudir, ya que nadie le prestaba atención y gritó quejosamente:

- Chofer, ponga música. ¡Que mala onda hay en este colectivo!
Mientras movía todo el cuerpo y se despatarraba en el asiento. Trataba de buscar miradas, pero en vano, resultó muy violento. De repente, sorpresivamente para mí, retiro unos billetes que contenían un polvo blanco, del cual, aspiró y a degustar las sobras de su nariz.

Me puse nervioso, me saqué los auriculares y exclamé.
- Che, no bardeés. ¿No ves que nadie te da bola?
El se manifestó atónito y se dirigió a mi persona, y me dijo:
- Si, que mala onda hay acá. Son todos amargos acá. Hay que matar a todos los negros. Vos que sos rubio tenés que dominarlos a ellos.
Yo, un tanto confuso, pero decidido le digo:
- Pero loco, vos te tenés que cuidar, la gente se asusta. ¡No bardeés, che!


El me dio la mano y me agradeció. Ya tenía una actitud más mansa, calmada y hasta integrada. Luego de unos minutos en que le tomo volver a órbita, me pregunta:
- ¿La chica está con vos?
- Si – Le contesto
- Ah todo bien - me respondió

La fémina no arrojó palabra, creo que no tomo consciencia de que la estaba protegiendo, ya que ni gracias me dijo. Luego seguimos intercambiando diálogos inconexos y sin sentido, además de saludarlo en un par de veces cordialmente con un abrazo y un beso.

En definitiva el sujeto buscaba atención, comprensión, respeto, entre otras cosas, pero no sabía en que forma emitirlo. Me identifiqué con él, ya que muchas veces, en diferentes ámbitos, me he sentido igual. El recurre a las drogas, en este caso la cocaína, para hacerle frente a un mundo al que no es hábil para trascender, al que lo supera. Si bien, elige vivir de esa forma que, tal vez, sea molestando inocentemente a la gente, consumiendo estupefacientes. Pero me pregunto: ¿Cuál es realmente su camino? Si nadie cercano te da una mano o un mínimo respeto, solo te otorgan descalificaciones e indiferencia.
En ese momento, quise más a esta persona que a todos los que me rodearon y me dije: “Que raro, y que suerte, que aún sobreviva en este sistema”.

jueves, mayo 26, 2011

Los subtes a la hora pico















Un día de índole laboral, alrededor de las ocho y media de la mañana, como un acontecimiento extraordinario, tuve que realizar una diligencia en el centro de la Ciudad de Buenos Aires.

La estación Primera Junta dibujó un andén colmado de gente. Sorprendido y algo frustrado, me dirigí hacia el fondo del mismo.
En unos pocos minutos arribó el tren conteniendo a la gente apretujada en las puertas, lo descarté, pero otros seres más atrevidos, se introducían empujando a los cuerpos, sin importarles si alguno emergiera al techo a raíz de tanta presión.

Me subí en el siguiente subte, mi cabeza estaba serena, pero los rostros de los demás, se expusieron mufados, de mal humor, con dejos de apnea y cuya exhalación manifestaba bronca e impotencia.
A medida que avanzamos, se acrecentaba el número de usuarios, subía la temperatura y la incomodidad. Muchas personas se piensan que, por estar sentado, evitan los contactos físicos. A una mujer, sin intención, le golpeé la cabeza, y mi arrojó una mirada de inculpación, además de frotarse la cabeza, clavando sus ojos sobre los míos, de los cuales tuve que evadirlos, para no comenzar una discusión.

Al llegar a Loria, se escucha un vozarrón masculino que, con desesperación, exclamó:
- Ey, el de la mochila de Riff. ¿No te das cuenta que por tu culpa el subte no sale, ya que estás bloqueando la puerta.

Una señora, con angustiante semblante, le dice a un hombre robusto:
- Usted es muy grandote. Me está aplastando
- ¿Y que quiere que haga un pozo, señora?

La mujer trato de elaborar una respuesta, pero salieron palabras inconexas cuyo volumen disminuía al estilo “in fade”.
Yo me dediqué a pivotear en un angosto pasillo, para que la gente pudiera pasar, pero un muchacho sintió molestia y se quejó:
- Ya te tengo que soportar tu peso, no puedo aguantar el de otro.
Yo le dije:
- No te pongas así, discúlpame

En realidad es imposible no tener contacto con las demás siluetas, y algunos pueden ser violentos con los demás usuarios. La ventaja del subte es que, si funciona bien, en menos de 20 minutos, se llega al destino que, con auto o colectivo supera los 45 minutos de duración.


Los servicios podrían mejorarse colocando un vagón más por cada servicio, pero hoy día, se organizan con unidades que saltean paradas, para hacer más dinámico el servicio y que toda la gente, tarde o temprano, pueda viajar. Lo que hay que tener en claro, es que el centro está superpoblado.

viernes, mayo 20, 2011

Malcom X: La violencia usada contra la discriminación racial



















Los líderes referentes partieron de la base, para justamente, liderar como primer premisa el odio hacia un individuo o hacia lo colectivo. La historia nos demostró que el odio moviliza, que pasa las barreras de los miedos y hace actuar. Muchos líderes se aprovecharon del resentimiento popular y los usaban como respaldo.


El enemigo para Malcom X y sus seguidores fue toda la raza a blanca. Si bien hay que situarse en el contexto de esa época, generalizar a toda una etnia, por un puñado de inescrupulosos que, aprovechando su poderío, se deshacían de los negros que los rodearon, exceptuando que sean sus sirvientes.

Culturalmente los habitantes de raza negra solo fueron útiles para ser esclavos, el color de piel le imponía su destino.


El padre de Malcom X, no biológico, fue asesinado por un sujeto blanco, ya que era un activista que reclamaba los mismos derechos con los blancos.
Malcom X fue engendrado por un hombre blanco que violó a su madre.
Al morir su padre, su madre realizó algunos trabajos, ya que tenía a su cargo 7 hijos que mantener, pero a los meses fue internada en un hospital psiquiátrico a lo que permaneció 26 años. Su familia, a raíz de esta y otras causas, fue desprendida y dividida.

Entrando en su juventud, Malcom X, se rodeó de estafadores, de narcotraficantes, y de prostitutas, ya que era un sujeto entrador, agradable y que le resultaba fácil conseguir, mediante su verborragia, lo que él quería. Pero al entrometerse en asuntos ilegales y delictivos, concluyó con Malcom X fue preso

Durante su estadía en la carcel, Malcom X, se convirtió en devoto del islamismo que, entre otras cosas, proscribía que la raza negra era la elegida por Alá y los blancos personificaban al diablo. En el establecimiento, cambió su apellido original Little por X. Los fundamentos fueron más que aceptable, ya que su apellido “Little” fue otorgado descaradamente, por aquellas personas que esclavizaron a su abuelo, aniquilando su identidad originaria del continente Africano.

Desde finales de los 50’ fue presentado por los medios de comunicación como un apóstol de la violencia, tergiversando su mensaje de rechazo de la dominación blanca y de autodefensa contra el racismo. Su popularidad determinó una rivalidad con Elijah Muhammad que terminaría con el rodaje de Malcolm X en 1964, cuando tuvo conocimiento de que existían planes para asesinarle. Malcolm X propugnaba participar más activamente en la lucha política, denunciando que ni las acciones de reforma individual de la NOI (islamismo), ni la campaña por los derechos civiles, de esos años podían conducir, de por sí, a la liberación de los negros. Fundó su propio movimiento, la Mezquita Musulmana.

En su último año de vida, cumplió el precepto religioso de peregrinar a La Meca, aprovechando para visitar siete países musulmanes. Este viaje le convirtió a una forma más ortodoxa del Islam, en la que veía posible la hermandad de todas las razas; abandonó el racismo de la NOI, dejó de predicar el separatismo y pasó a proponer un nacionalismo negro (emancipación sobre la base de tomar el control de sus propias organizaciones y comunidades), como muchos de sus antecesores soñaban.


En un segundo viaje aquel año tomó contacto con importantes líderes africanos (Nasser, Nyerere, Nkrumah, Kenyatta…) e incorporó a su discurso la lucha contra el imperialismo norteamericano; su reflejo fue la fundación, todavía en 1964, de la Organización de la Unidad Afro-Americana, un movimiento laico de tendencia socialista. Estas transformaciones no llegaron a dar fruto, pues fue asesinado al año siguiente, probablemente por orden del propio Muhammad.


Más allá de que pasaron cincuenta años, y que las ideologías impulsadas por la violencia, hoy en día, son más cuestionables y con grado mayor de repulsión. Reflexiono que su misión era violenta, quería imponer a la raza negra, destruyendo a la blanca, ya que, en uno de sus discursos pregonó:
“Antes estábamos embelezados por los blancos, creiamos que era nuestros Dioses. Cuanto nos equivocamos. No nos miramos para nuestros adentros. Somos negros y los blancos envidian nuestra piel, somos oro, somos mejores que ellos y no dejaremos siquiera que nos den los derechos de ellos, sino que nosotros los impondremos”. En síntesis, Malcom X quiso resolver un conflicto racial, generando otro conflicto racial, y sinceramente, eso es dar vuelta la rueda y queda la duda, si realmente es establecer justicia.

Fuente: http://www.biografiasyvidas.com/biografia/m/malcolm.htm

martes, mayo 17, 2011

Mi relación con las drogas – Parte 1















El título es algo infantil e ignorante, pero adentrándome a la cultura en que las “drogas ilegales”, son el mal de la sociedad, y hasta son usadas de excusas por los hechos de los delincuentes, de hecho los abogados lo usan como herramienta de defensa a los malhechores.



Lo que me parece gracioso es que, en ocasiones, en las tapas de los diarios, a modo de sugestionar que vivimos en un mundo mucho más decadente y perdido que años ha; aparecen notas de tapa como por ejemplo “El 80% de las personas en Buenos Aires, ha fumado alguna vez marihuana”.


Estas noticias, causan alarma y paranoia en una cantidad no despreciable de lectores, televidentes o cualquier tipo de receptor; supuestamente, las personas comunes de una moral y ética civilizada, rememora lo bien que se estaba en años anteriores con una juventud pujante, luchadora y con sentido del cumplimiento del deber. En definitiva, un crisol de falacias que sólo sirve a la gente, para trasladar su inconformismo hacia alguien o algo externo, como me sucede a mí, en temáticas de otra índole.
A manera de justificación estúpida, dejo en claro que soy un ser (o suelo ser) medianamente sana, muy de vez en cuando tomo alcohol, hago regularmente actividad física, (6 o 7 horas semanales), y como de acuerdo a mis experimentaciones, es decir, trato de adaptar mi cuerpo a una alimentación balanceada.



Pero, he incurrido a drogas ilegales solo para divertirme, más o menos una decena de veces (sobretodo a la marihuana), pero jamás he comprado ni tampoco pesquisado. Además, y esto es mucho peor, he sido alcohólico de fin de semana, en consecuencia, he tenido excesos etílico más de una centena de veces. No me enorgulleció bloquearme así, pero no me arrepiento de algunas consecuencias benévolas de alcohol en la cual me he extrovertido como más me gusta ser y conocer pareja, relaciones casuales, amigos, etc.


Mi primera incursión con los estupefacientes ilegales fue un verano en Mar del Plata, en un de los boliches del Sur. En unas vacaciones con un amigo, que fueron geniales según mi apreciación, ya que estábamos moviéndonos todo el tiempo. Retornando al punto, luego de tomar mucho tequila y haber hablado con muchas féminas, comenzó a amanecer y había un sector cercano al mar que pasaron música electrónica. Es ahí que vi a una personas que estaban fumando marihuana y les dije:

- Me venden una seca

Uno de ellos me contestó:
- El porro no se vende se comparte


Tal es así que cada vez que necesité uno, les hacía gestos de solicitud y al santiamén, adquiría uno. Yo estaba pacifico, pero eufórico, llamaba mucho la atención a todos los que estaban en esa especie de carpa.
Luego apareció uno con anteojos y partió una pastilla en una botella de agua y también probé el extásis. Mi entusiasmo creció desaforadamente y me saqué la remera y ascendí a un bafle a hacer un baile ridículamente provocativo. Luego besé a la mujer más deseada del lugar y jugamos a pasarnos el hielo de boca en boca, provocando a los onanistas de turno. En aquel alba, me sentí, como pocas veces, un hombre atractivo, a pesar de que fui un grelún absorvido por el alcohol, la marihuana y el extasis.


La paciencia de mi amigo fue algo excepcional, el me espero en el auto dormitando y yo arribé, al mismo, alrededor de las 9 de la mañana, cuando el sol ya estaba a pleno.
Ese día no pude dormir, tuve palpitaciones y sentí que tenía cosquillas en todo el cuerpo.
En consecuencia el precio que pagué fue acorde a esa jornada que dejó un vestigio único y extraordinario, que no valió la pena repetir jamás.